Mockus, senador o no?
Por Jaime Salazar Díaz
Antanas Mockus es un personaje ! Desde que salió abruptamente del “anonimato” -ya era Rector por varios años de la Universidad Nacional- cuando resolvió expresar su desacuerdo con una asamblea, inmanejable como suelen ser, del estudiantado mostrándoles espectacularmente desnudo su trasero… se volvió estrella mundial: la noticia dió la vuelta al planeta tierra en pocas horas –hoy sería “viral” en segundos- y de ahí en adelante el mundo entero reconoce al profesor. Su popularidad le dio el impulso necesario para llegar a la Alcaldía de Bogotá en donde hizo una excelente labor educativa. La capital era una antes de Mockus y otra después. Con mimos, frases y payasos enseñó a los torpes y afanados peatones a comportarse, a respetar el vecino, a hacer fila, a cumplir las normas elementales de decencia, ¡ a pagar impuestos ! –los propietarios de predios en Bogotá, en el formulario del predial, eran invitados a aumentar su contribución con su ciudad, y ¡ efectivamente lo hacían ! y además gustosos. Pero como todo ser humano, comete errores. Con la tentación de la Presidencia de la República que le presentaron sus áulicos –éstos últimos no siempre por razones cívicas- lo hicieron renunciar a la Alcaldía y dejó la tarea a medias. Los electores no se lo perdonaron y fracasó en el intento. Hoy, otros movimientos políticos se interesan por Antanas –otra vez no tanto por sus buenas ideas de mejorar el comportamiento de los colombianos, sino por sus votos, y lo quieren meter en el bunde del Senado, escenario que no le hace falta porque tiene el privilegio por su vida limpia y ejemplar en muchos aspectos, de ser oído y acatado sin necesidad de curul, prebendas burocráticas, UTE eles o escoltas. Personalmente creo que le significaría una capitis deminutio en vez de una ventaja personal. Pero – y aquí viene la razón de ser de este análisis- nuevamente hay otros personajes con motivos distintos a los que aparentan para que el patricio cometa un nuevo error. En este caso es una emboscada ilegal. No puede ser elegido senador quien haya sido contratista reciente del Estado. Hay unos términos precisos, que no pueden pretermitirse so pena de caer en un delito expresamente tipificado por la ley. El Consejo Nacional Electoral, que desde su creación no siempre ha merecido el pomposo nombre de Consejero, publicó su primer fallo equivocado haciéndole piruetas a la ley. Como si fuera el caso Santrich, hoy en manos de la JEP. Santrich es Santrich pero Antanas es Antanas. Este último no merece este tratamiento. Una vida de institutor emérito no puede llegar a un escenario como el Senado de la República por los vericuetos tortuosos de leguleyos de segunda. En esta operación habría que acuclillarse y Antanas Mockus debe llegar por la puerta principal. Es su calidad la que está en entredicho. Esta vez no debe dejarse de llevar por malos consejos que convenzan su natural ingenuidad.
Y ENTRE TANTO UN PARALELO.- El pobre Roberto Prieto sigue el camino doloroso de Fernando Botero. Por ambición, por dinero, por ingenuo o por lo que sea, sigue lentamente su curso hacia la cárcel. Mientras Santos, su jefe y “amigo” ya tiene los pasajes entre el bolsillo para ir a dar conferencias en los foros internacionales, igual que Samper, todo fue a “sus espaldas”. ¡Mamola! Decimos los colombianos desde que se inventó la palabra Gaitán.
