Mientras la iglesia perturba, los ciudadanos protegen
Por: Daniel E. Cortés. Abogado y Profesor de Derecho Procesal.
La iglesia está contaminando el agua que fluye por la Quebrada “La Manga” en el Municipio de Rivera-Huila. La Diócesis de Neiva-Seminario Mayor San Esteban es el responsable de la afectación porque está realizando unas construcciones en forma irregular. Está perjudicando a todos los residentes de Rivera, quienes utilizan esta fuente de agua para consumo diario. Por eso, mientras la iglesia daña el medio ambiente, un grupo de ciudadanos lo protege. Asesorados por el Profesor de Derecho Gabriel Orlando Realpe Benavides, han radicado una acción de tutela contra la Diócesis mencionada. Le solicitaron al Juzgado Promiscuo Municipal de Rivera que declare a la quebrada La Manga del Municipio de Rivera como sujeto de derechos con el fin de proteger el derecho fundamental al agua. También pidieron que la Diócesis de Neiva suspenda la construcción de obras civiles que afectan el agua de la quebrada “La Manga”, que realicen labores de mitigación para proteger la su cauce y que todas las autoridades coordinen actividades para proteger el medio ambiente y al mismo tiempo garantizar el derecho a una vivienda digna de unas familias que están invadiendo la zona cercana a la quebrada.
La semana pasada, el Juzgado ordenó suspender provisionalmente las obras civiles adelantadas por la Diócesis de Neiva hasta que se profiera la sentencia de primera instancia en la próxima semana. Los ciudadanos de Rivera se vieron obligados a acudir ante el juez de tutela como última opción para proteger el medio ambiente porque ya habían denunciado la problemática ante la Alcaldía de Rivera y la CAM pero no recibieron respuestas ni acciones efectivas, pues la situación generada por la construcción del asentamiento ilegal con vertimiento de aguas negras desde las viviendas ubicadas en predios de la Diócesis de Neiva está contaminando la quebrada y el derecho al agua de todos los seres vivientes. Asimismo, la construcción de un muro en los predios de la iglesia sobre “La Manga” está desviando su cauce, afectando las vertientes de agua que alimentan la quebrada junto al derrame de residuos de construcción, el levantamiento de capa vegetal y la deforestación descontrolada. El fundamento constitucional de la tutela es el principio de prevencion en el Derecho Ambiental, el cual busca que las acciones de los Estados se dirijan a evitar o minimizar los daños ambientales. Requiere de acciones y medidas que se emprendan en una fase temprana, antes que el daño se produzca o se agrave. Por otro lado, tenemos el principio de precaución, el cual responde a la incertidumbre técnica sobre las cuestiones ambientales, entonces obliga a realizar estudios de expertos antes de cualquier obra. La construcción adelantada por la Diocesis de Neiva está afectando la ronda hídrica de “La Manga” y al parecer no tiene los permisos de la autoridad competente. Probablemente, una vez más se logre demostrar que la acción de tutela es la única forma real de combatir la indiferencia del gobierno, mostrar la inoperancia de las autoridades ambientales, proteger el derecho a la vivienda de unas familias y mitigar los daños causados por la iglesia.
