martes, 07 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2018-12-18 01:02

Mi Neiva soñada (III)

Escrito por: Redacción Diario del Huila | diciembre 18 de 2018

Por: Diego Muñoz Marroquin

Terminé la columna pasada hablando de la gran deficiencia de espacio público de calidad de la que adolece nuestra capital, y eso que, gracias a la labor de Lara Sánchez se han recuperado algunos valiosos metros como la Carrera 5, el Parque Santander, el de la música y la Plaza Cívica, no obstante, siguen siendo ínfimas las opciones para la ciudadanía que, generalmente, termina pasando sus fines de semana en centros comerciales o en ciudades del área metropolitana como Rivera y Palermo, pues la poca arborización de la mayoría de parques y el sofocante calor neivano hace reducir las alternativas.

Basta darle una mirada a Nueva York, Londres o Paris para entender lo afortunada que es una ciudad bañada por un rio y que, las más lindas y avanzadas del mundo se desarrollan a partir de ellos. En Neiva, a falta de uno tenemos tres, el Rio Magdalena, el más importante de Colombia, el Rio del Oro, tristemente convertido en una cloaca, y el Rio Las Ceibas, del cual se abastece nuestro acueducto y del que tomó el nuevo nombre la empresa de servicios públicos de Neiva, antes EPN (de las pocas cosas buenas que ha hecho esa entidad). Uno de mis bellos recuerdos de niñez tiene que ver con una fantástica y aventurera travesía por el Rio Las Ceibas cuando con los amigos de Campo Núñez, Chapinero y otros barrios, subíamos al barrio Las Palmas hasta el sitio denominado ¨las canecas¨ y nos dejábamos caer sobre un neumático de llanta para que nos llevara la corriente hasta el puente viejo de la carrera 5, allí bajábamos y regresábamos a casa con la felicidad a cuestas. En Palomino (pueblo de moda en la Guajira) un paseo menos excitante que el descrito cuesta $50.000 pesos.

Neiva debería tener como prioridad recuperar e integrar de manera eficiente todos esos millones de metros cuadrados de espacio público que tenemos en la rivera de los ríos y hacer bellos malecones, ciclovías, parques longitudinales e infinidad de arquitectura para el disfrute de propios y extraños. Tendríamos una ciudad maravillosa, ambientalmente sostenible y muy atractiva turísticamente y si integráramos la ciudad con las 4 islas, convertidas en un solo gran parque, aprovecharíamos las bendiciones naturales que privilegiadamente tenemos. ¿Cuantos empleos podría generar Neiva (una de las ciudades de mayor desempleo del país) solo con recobrar la actividad del neumático?    

Para terminar esta serie de columnas quiero referirme al Aeropuerto Benito Salas, incrustado anacrónicamente en el centro de la capital, en una extensión inicial de 130 hectáreas que hoy beneficia a no más de 800 personas al día, mientras perjudica a cientos de miles de Neivanos, que tienen que soportar los estruendosos ruidos de los aviones hasta altas horas de la noche. No hay ninguna justificación para que el aeropuerto siga estando en ese lugar, contaminando, incomodando y poniendo en riesgo a la ciudadanía, imaginen lo que podríamos hacer con 130 hectáreas de espacio público convertidos en un gran parque que dinamice la capital del rio Magdalena y beneficie a toda la ciudad y no a un puñado de privilegiados que pueden pagar las tarifas de Avianca.