viernes, 10 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2017-09-10 01:26

Mensajes para no olvidar

Escrito por: Julio Cesar Triana Quintero
 | septiembre 10 de 2017

La visita del Papa Francisco a nuestro país confirma porqué Colombia está dentro de los 10 países con mayor número de católicos en el Mundo. Ha sido evidente la pasión y el fervor que los colombianos hemos experimentado por su Santidad Francisco; y no es para menos, el carisma de la máxima autoridad de la iglesia católica, su humildad y ante todo su capacidad para acertar en los mensajes que debe dirigir, es realmente impresionante.

En la reunión en Bogotá con más de 20.000 jóvenes de todas las regiones del país, el Papa se lució, con un lenguaje claro moderno y apropiado para el escenario en que se encontraba, dejando algunos mensajes para no olvidar como aquel en el cual sugirió: “no se dejen robar la alegría, no le tengan miedo al futuro atrévanse a soñar en grande, no tengan vuelo rastrero, vuelen alto”. Es sólo uno de los mensajes que el santo pontífice les dejó a lo más preciado de una sociedad: la juventud.

Pero sin duda alguna, el momento más esperado por el ilustre visitante, era el encuentro con las víctimas del conflicto en Villavicencio, que resultó conmovedor para el sumo pontífice y le ratificó los horrores de una guerra a la que se le está poniendo fin en medio de la polarización generada por aquellos que no están de acuerdo. Las palabras emotivas de perdón y de reconciliación expresadas por el jerarca de la iglesia resultaron apasionantes y con mensajes claros como que “…el odio no tiene la última palabra, y siempre el amor es más fuerte que la violencia. Invito a los colombianos a dejar de un lado los odios, rencores e intereses particulares y a unirse con el fin de mantener los esfuerzos de paz”.

A partir de todos éstos mensajes de nuestro líder católico, deberíamos entrar en reflexión de lo que somos como país y reconsiderar la incapacidad que hemos mostrado hasta el momento para superar las diferencias y buscar la reconciliación. Su visita obliga reconocer que somos un pueblo dividido por pequeñeces y las mezquindades personales de quienes se hacen llamar líderes de nuestra patria.

Después de la visita del Papa, me pregunto qué estarán pensando los sacerdotes radicales que estuvieron en contra del proceso de paz, los líderes políticos que han polarizado este país y el mismo Presidente que atiende solo sus caprichos y los consejos de sus cortesanos. En fin, es posible que cuando el Papa esté aterrizando de vuelta en Roma, aquí este iniciemos nuevamente la polarización y el desfile de agravios entre unos y otros, ese mismo escenario que durante una semana pudimos olvidar.


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