Mensajes desesperados
La sociedad colombiana se encuentra hastiada de la creciente inseguridad ciudadana que se está presentando en las ciudades capitales del país. Aunque estas situaciones se extienden a las demás localidades, no se encuentra la fórmula mágica para contrarrestar este flagelo. Recientemente el gobierno nacional tomo la decisión de dejar libres a más de 5 mil presos que se encontraban hacinados en las cárceles del país y nuevamente más de 700 han sido apresados nuevamente porque han reincidido en su actuar delictivo. La inseguridad es el más grande fenómeno desestabilizador, que presentan los colombianos cuando se desplazan por el territorio, especialmente en las zonas urbanas, donde estamos expuestos en cualquier instante, a ser sujetos de un atraco a mano armada. En algún momento de nuestras vidas nos hemos sentido intranquilos, frente a la inseguridad de su hogar o a su integridad personal. Hoy en día todas las regiones se han vuelto inseguras, como resultado de la falta de oportunidades laborales y del incremento de las inequidades sociales y económicas que existen en el país. Anteriormente Neiva, se caracterizaba por ser una ciudad tranquila, al igual que todos los municipios del departamento, pero con el transcurrir de los años, el crecimiento urbanístico ha generado una percepción de inseguridad, que corroe las sanas costumbres y los valores que se han venido perdiendo entre las comunidades.
Cuando las comunidades se desplazan entre los municipios, se encuentran con el temor y el horror de encontrarse con motociclistas que andan con parrilleros, sin que existan suficientes controles exhaustivos de las autoridades. Los delitos a que estamos expuestos los huilenses son el atraco a mano armada que afectan el patrimonio económico y la distribución de sustancias sicoactivas, por parte de estos desadaptados sociales, que en muchas ocasiones son aprehendidos por la Fuerza Pública, pero que, a los tres días de su captura, están gozando de la libertad por los altos niveles de impunidad que existe en la justicia colombiana, provocando que vuelvan a delinquir libremente. En muchas ocasiones, las cárceles se encuentran saturadas de reclusos, obligando a los Fiscales a darles libertad domiciliaria. En una reunión que se llevó a cabo en Bogotá, en el marco del Encuentro de Alcaldes de Ciudades Capitales ‘Seguridad Ciudadana, Convivencia, Justicia, Paz y Posconflicto’, tuvieron la oportunidad de abordar esta grave problemática que está padeciendo las comunidades de estas zonas urbanas. Es tal el desespero de estos mandatarios, que han solicitado al gobierno nacional el apoyo en el aumento del pie de fuerza policial. Pero hay necesidad que se estructuren estrategias que conduzcan a prevenir el delito, desde la adolescencia y ejercer mayores controles de la Fuerza Pública en colaboración con la ciudadanía, para frenar cualquier indicio e intento que se llegase a presentar, que conduzca a desestabilizar la tranquilidad de los hogares.
