Mensaje pedagógico
Todos los integrantes del Senado de la República tendrán que acostumbrarse durante las sesiones de las comisiones y plenarias que desarrollen los congresistas, durante el próximo cuatrienio, a los mensajes pedagógicos y subliminales que estará enviando de manera reiterativa, el Senador Mockus que se convirtió en el segundo más votado (más de 500 mil votos), en las pasadas elecciones legislativas. La opinión pública nacional e internacional, han encontrado el mejor escenario para controvertir esta actitud del congresista que durante su sesión inaugural se bajó sus pantalones, en protesta, porque los asistentes no le estaban poniendo cuidado al discurso de despedida del presidente saliente de la Corporación, Efraín Cepeda. Inmediatamente los disparos de las cámaras fotográficas y la focalización de todos los celulares de los presentes empezaron a difundirlo por todas las redes sociales, donde se convirtieron virales. Lo anterior se convirtió en noticia nacional y en el centro de atracción de todos los canales internacionales, donde quedó desdibujado la programación de los demás actos protocolarios que se tenían previsto.
En pleno templo de la democracia, sucede una actitud de un destacado padre de la patria, que, para muchos, constituye un claro mensaje a todos los miembros del Congreso de la República, de la forma como se irán a presentar los debates futuros cuando se aborden la discusión de las iniciativas que presenten los parlamentarios y los del Gobierno Nacional. Como educador, se comporta de esta forma para expresar su inconformismo ante situaciones que demuestren alteración del normal comportamiento de los individuos ante la sociedad en general. Cuando se desempeñó como alcalde de Bogotá, nos fuimos acostumbrando de todo el accionar gubernamental que siempre iba acompañado de mensajes pedagógicos para transformar la cultura y el comportamiento de los bogotanos.
Igualmente recordemos que Mockus cuando fue Rector de la Universidad de la Universidad Nacional, se bajó los pantalones en medio de un evento de artes, donde un grupo de estudiantes no lo dejaban hablar y lo empezaron a chiflar, buscando alterar la realización de este acto académico en la sede de Manizales en 1993, que le permitió saltar a la esfera pública por estos recados educativos. Ahora las directivas de esta Corporación analizarán durante la presente semana, la conducta, para establecer, si habrá incurrido en alguna falta disciplinaria que conduzca a una sanción por parte de los Organismos de Control. Aunque muchos expertos consideran este acto como un poco descontextualizado y exagerado, cualquier decisión va a generar un alto impacto en la opinión pública a favor o en contra de esta situación.
