Medellín como ejemplo
Por Cielo Ortiz Serrato
En la columna pasada hablamos de cómo la participación ciudadana había sido clave en la transformación de ciudades en el mundo y mencionamos dos casos colombianos: Barranquilla y Medellín, de manera general. Hoy quiero abordar con un poco más de profundidad el caso de Medellín, que en el año 2016 fue la sede del Foro Económico Mundial, y su caso particular, materia de estudio por este centro de pensamiento.
Hace 30 años era impensable que Medellín pudiera ser un referente internacional por algo distinto a Pablo Escobar, el fenómeno del sicariato, las tasas de homicidio y la guerra contra el narcotráfico. Incluso, una vez muerto el capo, los reductos de bandas y las nuevas organizaciones criminales que se organizaron continuaron con una violencia de tal magnitud que en 2003 la ciudad tenía una tasa de homicidios de cerca de 170 por cada 100.000 habitantes, mientras el promedio en el país se ubicaba en alrededor de 50, por cada 100.000 habitantes. La ciudad logró recuperarse y es reconocida como uno de los casos de éxito en temas de innovación urbana, es sede de las grandes corporaciones multilatinas del país, con un aporte del 8% al PIB de Colombia.
¿Cómo lo logró? La transformación de Medellín ha estado apoyada en gran medida en el sentido de apropiación que sienten sus habitantes y la alineación con la política pública, que han hecho las organizaciones gremiales, la empresa privada y la pública, factor de gran importancia dado que las Empresas Públicas de Medellín es la empresa pública colombiana más grande, y a su vez, una de las multilatinas más grandes del país.
La estrategia que más visibiliza la ciudad es usar la arquitectura y el urbanismo como una herramienta para desarrollo social, que contempla varios ejes de intervención, lo que la hace integral: movilidad, acceso al gobierno, educación y recuperación de espacio público, todo lo anterior, centrado en aquellos sectores que históricamente habían sido los más afectados por la violencia de grupos armados. Todo se articuló a través de tres herramientas de planeación urbanística: el Proyecto Urbano Integral (PUI), el Plan de Ordenamiento Territorial (POT) y el Plan Director de Zonas Verdes.
En el marco de esta estrategia se hizo la recuperación del Parque Biblioteca España, se construyó el Metro Cable para el noreste de la ciudad, con el propósito de conectar los asentamientos urbanos localizados en la zona de ladera y así mismo se construyeron las escaleras mecánicas públicas. Un gran crecimiento se dio en el período 2003-2007 con el Plan de Desarrollo de Sergio Fajardo: Medellín la más Educada, con toda una estrategia de recuperación urbanística de las zonas más marginadas.
Este espacio resulta pequeño para presentar la estrategia desplegada en la capital antioqueña, y de todas formas, mi objetivo va más allá: plantearnos como ciudadanos que sí Medellín lo pudo hacer, con una problemática social más álgida y con mayores índices de violencia, ¿por qué nosotros los neivanos no podríamos hacerlo?
El sentido de pertenencia de los antioqueños y su empuje son parte del éxito que logró Medellín y eso es lo que yo sueño que podamos hacer los neivanos: unirnos y cambiar nuestra historia, progresar juntos y trabajar duro para alcanzar el mismo objetivo.
Amemos nuestra ciudad, generemos pertenencia, creamos en lo nuestro, apoyemos nuestra gente, saquemos ventaja de nuestra posición estratégica, de nuestro potencial cultural, de innovación y creatividad. En nuestras manos está construir la ciudad que soñamos.
