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Opinión/ Creado el: 2020-05-25 01:16

Matarife: un genocida innombrable

Escrito por: Redacción Diario del Huila | mayo 25 de 2020

Por: Darwin Méndez Losada

Después de ver el teaser y el primer capítulo de la serie Matarife: un genocida innombrable, creada y escrita por el abogado y periodista investigador Daniel Mendoza Leal, producida por la exitosa actriz, productora y guionista británica Emma Thompson y dirigida por Jack Nielsen, queda una grata impresión por varios aspectos: su aporte investigativo, su apuesta narrativa y su impecable trabajo de fotografía.  La propuesta audiovisual que se desarrollará en 50 capítulos aborda las investigaciones y denuncias adelantadas por los periodistas Daniel Mendoza y Gonzalo Guillén contra “el innombrable”, y retoma aspectos que desde hace muchos años conoce el país; los cuales, a toda costa, algunos han querido desconocer y ocultar, ya sea por intereses económicos, políticos o ideológicos.  Lo cierto es que las denuncias están y las pruebas existen, otra cosa es que nuestra retardada y criticada justicia, no haya sido capaz de juzgar para condenarlo o para absolverlo.

Otro aspecto interesante que muestra la serie: es la estrategia de distribución a través de Youtube, WhatsApp y Telegram, plataformas que se escogieron luego que se buscara impedir su emisión y de las amenazas de muerte contra su creador.  La campaña de desprestigio ha sido intensa y genera un miedo desmedido su difusión, pareciera que quienes buscan evitarla, no están seguros de la inocencia del “innombrable”.

A mi juicio, la serie sirve para refrescar la memoria. Para que no se nos olviden todos los sucesos de terror, muerte y corrupción que ha vivido un país que sufre de amnesia y, debido a ese padecimiento, tiende a repetir sus males.  Es curioso que esos que quieren evitar la emisión de la serie, son los mismos que han querido ocultar y hacer parecer como hechos lejanos, ajenos, espejismos de otra realidad toda la barbarie ejecutada por un sector levantado del pueblo colombiano.  El narcotráfico y la corrupción han movido y seguirán moviendo sus podridos tentáculos en los diferentes estamentos de la sociedad y, por supuesto, a quienes se benefician de estos oscuros movimientos, no les conviene que las denuncias salgan a la luz pública y quienes se atreven a denunciar terminan pagando con el desprestigio, el destierro y hasta con sus propias vidas. Daniel Mendoza sabe que son muchos los mártires que yacen bajo tierra.  

Luego del primer capítulo, la serie me dejó algunos interrogantes respecto a nuestra cuestionada justicia: ¿por qué tanta demora en la resolución de los procesos que se adelantan contra “el innombrable”? ¿Por qué se permiten tantos recursos dilatorios? ¿Será miedo, complicidad o respaldo ideológico? Tantas dudas sobre unas leyes que parecen creadas para favorecer a un sector privilegiado, que desde hace tiempo evade sus responsabilidades frente a la sociedad y al sistema de justicia. Lo único cierto es que mientras algún tribunal se atreva a resolver por lo menos un caso, de los muchos que se adelantan en su contra, “el matarife” seguirá suelto, haciendo de las suyas.

Posdata: el último desastre del “innombrable” fue lograr la aprobación por parte de la Corte Constitucional, al recurso de la doble instancia en el caso Arias. Esto beneficiará a un grupo selecto de cercanos y antiguos funcionarios suyos, que de seguro se acogerán a esta sentencia, condenados por los casos de la parapolítica, Yidispolítica, carrusel de la contratación, chuzadas ilegales del DAS y otros hechos de corrupción.  Lo irónico, es que esos mismos que critican la serie Matarife, que exigen todo el peso de la justicia para los integrantes de las FARC, celebran la posible impunidad que acarreará esta nefasta decisión de la corte. ¡Qué cinismo!

Adicional: Que no se nos haga raro, que toda esta estrategia jurídica y publicitaria  que se ha generado sobre el nombre de  Andrés Felipe Arias, sea con la intensión de volverlo un presidenciable, al que con todas las pruebas condenaron en su momento, la fiscal Viviane Morales y el procurador Alejandro Ordoñez, convertidos después, en acérrimos defensores del “matarife.”