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Opinión/ Creado el: 2020-02-15 05:39

Más solidaridad para la convivencia

Escrito por: Redacción Diario del Huila | febrero 15 de 2020

Por: José Eliseo Baicué Peña 

El Ministerio de Educación Nacional, en varias oportunidades ha manifestado importancia de formar en ciudadanía es educar para la paz.  Eso es una buena premisa.  Aunque, es necesario establecer una programación que incluya planes, proyectos y propuestas viables y efectivas.  Pero, por supuesto, hay que comenzar ya y desde cada lugar donde estemos. 

Pero … ¿para qué todo esto?  

Pues para generar más cambios de mentalidad, de actitud, de convivencia.  Necesitamos más ciudadanos.  Ciudadanos comprometidos con el entorno, con el medio ambiente, con la región; pero sobre todo, con nuestros semejantes, con el otro, con los otros ciudadanos. 

No olvidemos que las sociedades que no forman en ciudadanía se convierten paulatinamente en focos de violencia, intolerancia, irrespeto, y delincuencia.  No en vano, por ejemplo, el “Bullyng” se convirtió ya en un problema nacional que trascendió lo académico y que se inserta con fuerza en la familia y, estoy seguro, se extenderá a los diferentes ámbitos de la sociedad.  Los focos de pandillaje, de corrupción, de narcotráfico, de soborno, de estafa, de hurtos, atracos y robos, son el fundamento diario de las noticias de los medios y de los procesos jurídicos de nuestra cotidianidad. 

Y las razones son muchas y variadas. No deja de sorprender, para citar un caso, el hecho de que siete de cada diez docentes colombianos ignoran la pedagogía sobre formación ciudadana, lo que impide que estudiantes y comunidad académica tengan una cosmovisión sobre el tema. 

Se necesita crear y re-crear una sociedad distinta, más desarrollada y más humana. Y en ello, es importante tener conciencia de aspectos más reales y menos simbólicos.  Creo que tanto simbolismo y culto a la bandera, a los himnos y a los próceres de la patria, no contribuye a crear ciudadanos más sensibles y colaborativos.  Por el contrario, alimenta el germen del endiosamiento banal, la cursilería institucional, la idolatría moderna de unos “lideres” elegidos por un pueblo y para una nada.  O ¿dónde están los proyectos sobre educación, formación, empresarismo, ciudadanía, arte, emprendimiento ambiental, y demás temas que presentan los concejales, diputados, empresarios, gobiernos, comercio y particulares?  

Ni siquiera acatamos las normas de tránsito, arrojamos la basura a las cestas, respetamos las filas, conservamos las fuentes de agua, saludamos cordialmente.  Casi que ni sonreímos ya.  Vivimos en un agite por la sobrevivencia a costa de todo.  Sacrificamos los valores, los principios, la lógica, la solidaridad, la sinceridad, la amabilidad, la palabra empeñada, el valor civil, el buen nombre y muchos más. 

No podemos seguir hablando de destino turístico para Neiva, cuando las expresiones y actitudes en calles, empresas estatales, oficinas, conductores, consultorios, clínicas, cafeterías, y hogares, son agresivas, incompletas, imponentes, malintencionadas, vagas.

Enseñemos a los jóvenes, a nuestros hijos y a nuestros compañeros, la importancia de la convivencia, la importancia de saludar, dar las gracias, ayudar, promover, compartir.  Eso también es construir ciudadanía.