viernes, 03 de abril de 2026
Opinión/ Creado el: 2019-09-21 04:26

  Más sobre la propiedad rural

Escrito por: Álvaro Hernando Cardona González
 | septiembre 21 de 2019

 

 

Hace poco comentamos en este espacio de opinión, sobre los  problemas relacionados con la tenencia y propiedad del  suelo rural y  urbano. Queremos volver hacerlo esta vez para analizar un informe que el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) al gobierno anterior y en el que concluyeron y recomendaron varias cosas sobre la propiedad rural, con base en un estudio que duró dos años que contrataron.

Las primeras grandes conclusiones son: a) el país tiene más población campesina de la que se creíamos, ya que no corresponde al 25% sino al 32% del total nacional; b) Esta población se ubica en el 75,5% de los municipios, es decir que prácticamente hay agro en casi todo el territorio; c) Hay que hacer más esfuerzos por llevar más créditos blandos a los hombres del campo (porque el campo tiene mucho pequeño propietario pero también mucho mediano y grande).

Las recomendaciones por su lado son: a) No basta una reforma agraria, como hasta ahora se ha hecho, sino que debemos cambiar la estructura de la tenencia de la tierra, lo que necesariamente implica hacer un censo agrario, actualizar el catastro, y gravar toda la propiedad pero especialmente la improductiva; b) Para nosotros esto supone también sincerar la propiedad rural pues no es posible poner a tributar los montes, cañadas o bosques de conservación voluntaria; c) Otro problema casi no identificado es la distorsión en el uso pues según la ONU, la ganadería debería reducirse en casi 20 millones de hectáreas porque las cifras son contundentes: se están usando 39 millones, cuando el potencial para ganadería extensiva es de 21; mientras con la agricultura es al revés: el país tiene 21 millones de hectáreas aptas para el cultivo, pero sólo está usando 4,9 millones (ahí en parte porqué importamos más alimentos); d) La ONU propone que el Estado intervenga más en el campo.

Las propuestas de la ONU son: garantizar la seguridad en el campo, mejorar la institucionalidad rural (que enfatizan en nuevas reglas) y organizar sin ambages armar una política integral de tierras. Dicen que “la restitución y la formalización son una parte muy importante, pero hay que ir más allá, hacia una política que toque la estructura agraria, que modifique la alta desigualdad en la propiedad de la tierra. Esto incluye políticas de agua y del medio ambiente”. Agregamos que debemos proponernos detener el fraccionamiento de la propiedad pues eso conduce a terribles conflictos sociales que ya estamos viendo en Nariño, santanderes y Boyacá

Nos parece relevante que este estudio advierte que los conflictos sociales por competencia de actividades agrícolas con minería y por motivos ambientales van a tomar más fuerza.