Más controles en el Huila
La apertura gradual de la dinámica productiva en el departamento como en el resto de las regiones del país, ha generado, que permite la posibilidad para que algunos sectores económicos vuelvan a reiniciar sus labores después de 53 días de tener paralizadas sus actividades. Lo decíamos ayer en esta Casa editorial que en una verdadera encrucijada se encontraba el gobierno nacional al permitir una mayor flexibilización en la apertura en algunas actividades económicas que empezaron a desarrollarse, previo el cumplimiento de algunos protocolos de bioseguridad que deberán forzosamente deben ser aplicados, para que sean autorizados por los alcaldes municipales.
Esta es una mayúscula preocupación para las autoridades sanitarias. Más allá de las discusiones que persisten acerca del tipo de medidas necesarias para las semanas que vienen, según la información epidemiológica disponible, es un hecho incontrovertible el brutal impacto de este virus en términos de pérdida de vidas humanas, de cambios profundos en rutinas y estilos de vida y, por supuesto, en lo que concierne a la economía.
Todos sabemos que el severo impacto que las medidas de confinamiento están infligiendo a la economía colombiana empujaron al Gobierno a desplegar la salida gradual y local del aislamiento. A medida que el Gobierno Nacional anunció aperturas graduales para ciertos sectores de la economía, también crece la expectativa entre los ciudadanos por una normalización de sus vidas. Y no es así. De hecho, es ahora cuando más se necesita de la autorregulación y el autocuidado para evitar que la pandemia del covid-19 se nos salga de las manos.
En nuestro departamento, el temor surge tras constatar el número de casos de personas que se las han ingeniado para violar el confinamiento obligatorio. A diario observamos la indisciplina social en algunos municipios del departamento, donde se incluye su capital. La gente pareciera olvidar que estamos ante un virus que no distingue capas sociales, ni condiciones económicas. Cualquiera puede contagiar a cualquiera por la vía menos esperada. Pretender ser indiferentes o confiados ante esta situación, es jugar con la vida propia y las de los demás. Aquí no hemos alcanzado ningún pico, ni hemos aplanado ninguna curva.
Los alcaldes deben ser más estrictos en los controles en sus municipios. No podemos dejar que algunas personas se pongan en riesgo su integridad personal ni pongan en riesgo a las demás y a los suyos con su comportamiento irracional. Es absolutamente comprensible que con el pasar de las semanas se genere ansiedad por recuperar la normalidad en nuestras vidas. Hay quienes seguramente gozan de comodidades que les permiten seguir en aislamiento y otros, no. Pero aquí la reflexión es pensar primero en la integridad física por obvias razones. Es la mejor contribución en los actuales momentos.
