martes, 07 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2019-04-26 12:53

Marcha cafetera

Escrito por: Editorial | abril 26 de 2019

Hemos sido reiterativos desde esta casa editorial, que la permanente crisis de los cafeteros que está afectando la rentabilidad de la producción del grano, se debe a diversos factores. Los altísimos costos de producción que se reflejan en los valores de los fertilizantes e insumos, altas tasas de interés, las amenazas de embargos de las parcelas de los agricultores e inmuebles ante la absoluta incapacidad de cumplir los compromisos bancarios, altos costos de los servicios públicos y precios de los combustibles, impuestos onerosos, son entre otros, los elementos distorsionantes que está permeando el bienestar de más de 520 mil familias cafeteras de todo el país.

Además, es injusto que todo este panorama desalentador que presenta el sector es inequitativo con el alto funcionamiento que presenta la Federación Nacional de Cafeteros, por su alta fronda burocrática con salarios exorbitantes que superan la media de todos los altos funcionarios del Estado. Paralelo a lo anterior, los gastos exagerados de esta organización, no se compadecen con la crisis que están afrontando la base primaria de la producción cafetera nacional para impulsar el desarrollo económico del país.   

Además, la proliferación de bandas delincuenciales en el sector rural, empiezan a impactar la tranquilidad y el bienestar de las familias cafeteras. La extorsión, amenazas y asesinatos, se están convirtiendo en expresiones que afectan a este importante sector de la economía nacional. Por este motivo fue convocada el día anterior, una multitudinaria manifestación en la ciudad de Armenia, con presencia de las familias cafeteras del país, para mostrar su inconformismo con el gobierno nacional.

Lo risible, fue que, durante la marcha, aparecieron el presidente de la Federación Nacional de Cafeteros junto con el personal directivo de los Comités Departamentales para acompañar la protesta. Es algo inédito que se presentó en estas jornadas de protesta. Ni siquiera el paquete de ayudas anunciadas por el Gobierno nacional al sector cafetero por $ 255.000 millones que incluían apoyo directo al precio por $ 203.000 millones, $ 38.000 millones para apoyo en fertilizantes y renovación de cafetales y $ 14.000 millones para alivio de deudas de productores, sirvieron para calmar los ánimos de la base productora que marchó para buscar alivios verdaderos a la crisis.

Es inquietante ver que Colombia sigue con las prácticas de siempre, consistentes en otorgarles subsidios a determinados sectores, dependiendo de su capacidad de presión. Aunque tales apoyos son válidos en determinadas circunstancias, la experiencia de los países que han tenido éxito en desarrollar su producción agrícola muestra que lo más indicado es invertir en lo que se conoce como bienes públicos, incluyendo carreteras y vías de acceso decentes, distritos de riego e investigación en semillas y control de plagas.


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