viernes, 10 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2017-10-23 11:39

Manifiesto papista

Escrito por: Redacción Diario del Huila | octubre 23 de 2017

Por: Juanita Escandón Salazar

Cada vez es cuestión de menos tiempo, olvidar las noticias que se hacen primicia en nuestro país. No ha pasado un mes de la masacre en Tumaco,  ni del terremoto en México, el Huracán Irma (solo por nombrar algunos) ni de tantos otros hechos de los cuales aún quedan estragos; pero nosotros los hemos olvidado, porque hacen parte del funcionamiento normal de nuestra cotidianidad.

No me excluyo de este comportamiento, sobre todo porque la inmediatez y superficialidad con la cual se difunden las noticias en las redes sociales, se replica también en el impacto que tienen en uno.

Pero incluso hoy que ha transcurrido más de un mes desde la visita del Papa Francisco a Colombia, la conmoción de su visita permanece y  el impacto de su mensaje también, tanto que me atrevo a decir que su trascendencia está por encima de las creencias religiosas de cada colombiano.

Por supuesto cada mensaje que entregó el papa, relativo al proceso de paz, si bien esperanzador, también reavivó la polémica de lo que significa ‘perdonar’ en un país como el nuestro. Muchos cuestionaron el carácter político de su visita, tanto que hasta los ‘godos’ históricamente ceñidos a la palabra de la iglesia, le adjudicaron un ‘tinte’ liberalista ‘muy característico de los argentinos’.

Refiriéndose a los jóvenes “Cuánto los necesita Colombia para ponerse en los zapatos de aquellos que muchas generaciones anteriores no han podido o no han sabido hacerlo, o no atinaron con el modo adecuado para lograr comprender” porque está en las nuevas generaciones decidir el rumbo del país, pese a lo que las anteriores puedan decir o pensar.

Y sobre todo, nos dejó mensajes que más allá de religión o política, hablan de la vida y cómo debemos vivirla para ser felices “No le teman al futuro, atrévanse a soñar a lo grande” fue uno de ellos, a veces visto como un imposible porque hemos concebido mal la idea de ‘soñar’ en nuestro país, como si fuera un privilegio exclusivo de aquellos que tienen los recursos. Sin embargo como Él mismo lo expresa “Colombia es rica por la calidad humana de sus gentes…personas con tesón y valentía para sobreponerse a los obstáculos” por ende no deben ser solo los obstáculos los que no nos quedan grandes, tampoco deberían serlo los sueños. Así que la paz, ese sueño que todos los colombianos tenemos, debe trascender las barreras políticas, los intereses particulares que dan paso a la impunidad, la sed de guerra y venganza de aquellos que incluso no han encarnado la guerra; y convertirse en la motivación, el medio y el fin de todos para construir el país más justo para las generaciones futuras.


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