jueves, 02 de abril de 2026
Opinión/ Creado el: 2020-02-26 04:55

Luchar contra la pobreza

Escrito por: Froilán Casas
 | febrero 26 de 2020

 

El populismo vive vociferando contra los ricos, entonces, ¿se trata de acabarlos? Esos discursos marcados por el resentimiento envenenan la cultura y lo único que logran es generar más dependencia y cinturones de miseria. Un Estado que fomente la inversión acabará el horrible flagelo del desempleo causante de tantos problemas sociales. Necesitamos que el capital se vuelva más productivo, que nos haga más competitivos para posicionarnos en el mercado global. Con calidad llegaremos a todos los escenarios. Con gritos y arengas “ventejulieras” fomentaremos más pobreza. ¿Cuándo será que Colombia salga de la pobreza, siendo un país tan rico? Varios países nos dan ejemplo de desarrollo siendo países relativamente pobres en recursos naturales: Singapur, Corea del Sur, Japón, Nueva Zelanda, Suiza, Israel, etc. En esos países hay casi cero corrupción y todo el mundo trabaja; allí los sindicatos ofrecen no piden como acá, ofrecen alternativas. Aquí hacen falta muchas ganas de trabajar, hay mucho que hacer. Necesitamos un gobierne que lidere con firmeza una sociedad equitativa, con un excelente código laboral que defienda la justicia, el trabajo productivo, la inversión. Un gobierno que no le dé miedo ser controvertido con tal que la justicia social campee en todas las decisiones. Necesitamos una legislación que favorezca la inversión con gran sentido social de desarrollo sostenible. Reformitas tibias no le han  hecho bien al país. Hacen falta cambiar los instrumentos de guerra por instrumentos de trabajo productivo. Por ejemplo, ¿por qué no se resocializa al recluso para que salga a competir al mercado laboral? ¿Por qué no enmarcar la educación en los parámetros del servicio y en la calidad humana? Las instituciones educativas deberán ser un lujo de aseo, limpios ambientes educativos, hermosos jardines, etc. Enseñarles a los estudiantes a trabajar, trabajando. Por favor, no formemos zánganos que solo conocen el verbo pedir y ni por los forros conocen el verbo ofrecer. Ahora todo son derechos; los deberes, al cuarto de San Alejo. No se trata de acabar con los ricos, hay que luchar para todos tengan satisfechas las necesidades básicas y que todos tengan calidad de vida. ¿Cuándo será que no tengamos necesidad de escoltas, ni de seguridad privada para vivir en paz? ¿Qué se obtiene con esa diferencia abismal entre los pocos que tienen mucho y un alto porcentaje que lo tienen poco? ¿Cuándo será que nuestra policía se ocupe de ayudar a los ancianos, a cuidar la recreación de la gente en los parques, a cuidar a los niños? Si todo el mundo trabajara no habría miseria, ni paros sin cuartel. Estamos cansados con tanta vagancia y los que trabajamos de sol a sol tenemos que soportar tanta injusticia. Todos esos programas asistencialistas, sostenidos por quienes pagamos impuestos, no han hecho más que generar una cultura de dependencia e improductividad. No es dando pescado como cambiamos la cultura, es enseñando a pescar como herramienta de un cambio cultural. Toda persona debe ser sujeto de su propio desarrollo. El Estado tiene la obligación de subsidiar a los discapacitados y a los ancianos desamparados, a ellos sí.  Y el que no quiere trabajar que no coma, dice el libro Santo.