Lucha antidrogas, una prioridad del nuevo gobierno
Por Álvaro Hernán Prada
Recientemente, la Oficina de Política Nacional para el Control de Drogas de los Estados Unidos, reveló que Colombia alcanzó un nuevo récord de cultivos ilícitos, con 209.000 hectáreas de coca. Sin duda, una de las urgencias del nuevo gobierno será la lucha antidrogas, como manifestó nuestro presidente Iván Duque en Washington.
Desde su llamada con el vicepresidente Mike Pence y la reunión con el senador Marco Rubio, el representante Rubén Gallego y el secretario general de la OEA, Luis Almagro, ha recibido todo el apoyo para enfrentar al narcotráfico. Esto no solamente supone cumplirle a los Estados Unidos el compromiso de erradicar los cultivos, sino fortalecer las relaciones con ese país y eliminar el producto que ha derramado tanta sangre en nuestro país.
Alrededor de los cultivos de coca, no solamente hay carteles como el de las Farc. Hay tráfico de personas, explotación sexual, sicariato, desplazamiento forzado, terrorismo, secuestros y extorsiones. Lamentablemente, el gobierno Santos no combatió ese problema, excusado en el acuerdo de paz y por ese mismo acuerdo, otorgó curules a los cabecillas, despejó las zonas de los cultivos, las cocinas y las rutas de tráfico. Garantizó cero cárcel dando conexidad con el delito político y frenó la extradición.
A la fecha, alias ‘Jesús Santrich’ se encuentra en la cárcel La Picota por haber continuado en el negocio después de la firma del acuerdo, en compañía del cartel de Sinaloa. El sobrino de alias ‘Iván Márquez’ ha declarado en su contra y detrás de ellos, vendrán más capturas contra miembros del secretariado. Además, Estados Unidos abrió investigación contra abogados y particulares por obstrucción a la justicia en el caso de ‘Santrich’. Lo que implica una respuesta oportuna del nuevo gobierno de Colombia, para permitir que se llevan a cabo las acciones correspondientes y se legalice la extradición.
Aquí la izquierda ha querido convencer con su discurso de que el Estado es malo por combatir el narcotráfico, porque eso riñe con la paz. ¡Falso! Lo que realmente les preocupa, es que sus amigos de las Farc vayan a la cárcel y se queden sin la sustanciosa financiación que les deja la cocaína. Que los sigue enriqueciendo y por eso, no han entregado las rutas y las caletas que ha encontrado el Ejército Nacional, están vacías.
Debemos retomar la aspersión con Glifosato y encontrar la mejor estrategia para la erradicación, sin pedir permiso a los terroristas, ni mucho menos a sus amigos de las ONGs, que hablan de Derechos Humanos, mientras miran al costado ante este grave problema. La sustitución del cultivos ilícitos, no debe ser voluntaria, porque siempre habrá un narco dispuesto a pagar mejor a raspachines y cultivadores. Es una obligación como colombianos, liberar al país del flagelo de la droga, sin excusas.
Aunque produce vergüenza mundial que nuestro principal producto sea la cocaína, hay esperanza. La era de Santos se destiñe poco a poco y pisa fuerte nuestro nuevo
presidente, que conformará el mejor gabinete para obtener resultados inmediatos. Ser aliados del gobierno Trump contra los bandidos, es imperativo para retornar a la seguridad anhelada. La misma que logramos tener cuando el expresidente Álvaro Uribe Vélez trabajo en conjunto con George W. Bush. Vamos a vencer al narcotráfico y con él, a todos los brotes de violencia.
