Luces y sombras en América Latina
Por María del Carmen Jiménez
El intelectual Español Manuel Castells, quien investigó fenómenos sociales relevantes en nuestros países en coautoría con el boliviano Fernando Calderón, publicaron este año el libro” La Nueva América Latina”. En él, con profundidad nos enseñan cómo estas naciones han experimentado profundas transformaciones, cómo se han insertado en el proceso de globalización que domina la economía y la cultura en el mundo. Cómo en esta Nueva América Latina global y homogénea se trató de relegar gradualmente culturas milenarias, pero también, cómo del fondo del alma de los pueblos originarios que propugnan por un modelo de desarrollo humano, sostenible, sustentable que va en contravía del modelo mercantilista y extractivista resurgieron con fuerza las identidades que se resistieron y resisten a ser subyugadas, salvo aquellos territorios en los que el genocidio los exterminó.
Registra igualmente el surgimiento de nuevas identidades que cuestionan el patriarcado, que reafirman y luchan por sus derechos, así como las nuevas formas de relacionar naturaleza y cultura.
En un magistral análisis sobre América Latina plantean, cómo en el siglo xx en varios países después de los golpes militares apoyados por Estados Unidos, se logra cierta estabilidad democrática “ tras siglos de sangre sudor y lágrimas para alcanzarla”, no obstante, “ la crisis de legitimidad política y la corrupción del Estado en la gran mayoría de países destruyeron en tan solo unos años el vínculo de confianza establecido entre Gobernantes y gobernados fragmentando la sociedad y poniendo en cuestión tanto los liderazgos neopopulistas como las engañosas fachadas de las democracias electorales”.
En reciente entrevista realizada por el periódico el tiempo al sociólogo y economista Castell, reafirmó que hay un rasgo común en las distintas crisis que viven nuestros países relacionadas con la legitimidad política porque la gente no se siente representada y no cree en quienes gobiernan, las instituciones democráticas son débiles y “ cuando la gente no aguanta más o tiene problemas con las condiciones de vida y no hay salida institucional porque los canales están cerrados entonces la gente va a la calle....” dice además que el continente está inmerso en una sombra o niebla muy oscura que le puede hacer perder el sentido de la organización para poder salir.
Así no se pueda ser optimista a corto plazo, considera que hay luces esperanzadoras por la importancia que tiene el trabajo como dignidad en la sociedades latinoamericanas; y porque están emergiendo nuevos movimientos sociales centrados en la dignidad y los Derechos humanos, como el de mujeres, los grupos ecológicos y la ética en la política con los jóvenes.
En medio de las incertidumbres que puedan existir, en Colombia y otros países de la región, surge la inteligencia social de estos movimientos, de los demócratas, humanistas de las ciudadanías libres que se juntan, que se cohesionan, que marchan, que no se rinden hasta que sus justas reclamaciones sean escuchadas.
