Opinión/ Creado el: 2018-01-24 02:30 - Última actualización: 2018-01-24 04:18
Los Superhéroes de la caridad
Todos los días, sin que lo notemos, se producen actos, homéricos, generosos, altruistas y heroicos. Acciones grandes o pequeñas, realizadas por personas anónimas que se convierten en súper héroes de carne y hueso cuando deciden salir de su zona de confort para ir en búsqueda del servicio caritativo en beneficio del afligido, inconsolable y abatido. En el Huila abundan personas, entidades e instituciones que se consagran a las buenas obras sin esperar reconocimiento alguno.
Pastoral Social, el Banco de Alimentos, Fundación Social Amigos del Padre Rafael entre otras hacen parte de esta 'Liga de la Justicia y la Responsabilidad Social', que se encuentran dedicadas acciones benéficas para la población excluida y marginada, y que le han encontrado sentido a ser útil a la sociedad. La principal cualidad del voluntario es su alegría y el gozo de ayudar sirviendo a los demás porque entienden que prestar un servicio es salir del anonimato y del egoísmo.
Y es que las tres virtudes teologales del cristianismo son Caridad, Fe y Esperanza. San Vicente de Paúl llegó a la santidad y al reconocimiento gracias a su trabajo con los más pobres en la Francia de 1660, hoy se le llama el Padre de la Caridad por amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a sí mismo.
Las manos siempre deben estar dispuestas y tendidas al otro que tiene menos fortuna y carece de las condiciones básicas de subsistencia o del mínimo vital. Se necesita salir por un momento como los súper héroes o mejor ser sobrehumanos para ingresar a las periferias de la ciudad, la comuna o la barriada, o atrevernos a observa la ciudad que nos hace voltear la mirada, reconocerla y encontrar al prójimo que sufre.
Si usted sale de la zona de confort que lo tiene postrado y atado, supera la brecha del egoísmo dejando a un lado su propio interés y ayuda a quien lo necesita en un momento concluyente, definitivamente usted también será un superhéroe, aunque lo sea anónimo, como todos, porque no espera recompensa alguna.
Un refrán popular y que hacía parte del reportorio de nuestros abuelos es: -Has el bien, sin mirar a quien-, entréguese en forma desinteresada sin distingos de raza, etnia, género y edad, teniendo sumo cuidado con los pequeños y ancianos ante su inminente situación.
La sabiduría popular nos enseña además tener cuidado con tanta exposición a la publicidad con los actos heroicos, porque ello produce rechazo entre la opinión pública. La ayuda a los necesitados debe hacerse en secreto. Por eso, la labor del voluntario debe ser silenciosa y no practicar la ostentación porque entonces la caridad deja de ser una virtud para convertirse en una pedantería egoísta.
Para ser superhéroe no se necesita realizar grandes aportes o donaciones; por el contrario, cumplir labores diarias como cuando escuchamos las dificultades de un amigo y le brindamos un alivio o un consejo. El prójimo no necesita que usted se compadezca, requiere de su capacidad de respuesta para entregar una solución inmediata ante el sufrimiento.
La voz de los excluidos es escuchada a diario por estas personas de carne y hueso que se colocan un atuendo llamado Voluntario y salen en búsqueda de dar solución a los terribles vejámenes por los que atraviesa el otro.
Somos más caritativos cuando ayudamos al otro que nos hizo daño y menoscabo pero que por circunstancias de la vida atraviesa un mal momento y la situación es calamitosa.
¿Quiere liberar emociones atrapadas en el sistema sensorial? La respuesta es muy sencilla, la caridad es una acción emocional y una voluntad racional que quien la entrega siente una paz propia. ¿Quiere ver un milagro? ¡Sea usted el milagro!
Pastoral Social, el Banco de Alimentos, Fundación Social Amigos del Padre Rafael entre otras hacen parte de esta 'Liga de la Justicia y la Responsabilidad Social', que se encuentran dedicadas acciones benéficas para la población excluida y marginada, y que le han encontrado sentido a ser útil a la sociedad. La principal cualidad del voluntario es su alegría y el gozo de ayudar sirviendo a los demás porque entienden que prestar un servicio es salir del anonimato y del egoísmo.
Y es que las tres virtudes teologales del cristianismo son Caridad, Fe y Esperanza. San Vicente de Paúl llegó a la santidad y al reconocimiento gracias a su trabajo con los más pobres en la Francia de 1660, hoy se le llama el Padre de la Caridad por amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a sí mismo.
Las manos siempre deben estar dispuestas y tendidas al otro que tiene menos fortuna y carece de las condiciones básicas de subsistencia o del mínimo vital. Se necesita salir por un momento como los súper héroes o mejor ser sobrehumanos para ingresar a las periferias de la ciudad, la comuna o la barriada, o atrevernos a observa la ciudad que nos hace voltear la mirada, reconocerla y encontrar al prójimo que sufre.
Si usted sale de la zona de confort que lo tiene postrado y atado, supera la brecha del egoísmo dejando a un lado su propio interés y ayuda a quien lo necesita en un momento concluyente, definitivamente usted también será un superhéroe, aunque lo sea anónimo, como todos, porque no espera recompensa alguna.
Un refrán popular y que hacía parte del reportorio de nuestros abuelos es: -Has el bien, sin mirar a quien-, entréguese en forma desinteresada sin distingos de raza, etnia, género y edad, teniendo sumo cuidado con los pequeños y ancianos ante su inminente situación.
La sabiduría popular nos enseña además tener cuidado con tanta exposición a la publicidad con los actos heroicos, porque ello produce rechazo entre la opinión pública. La ayuda a los necesitados debe hacerse en secreto. Por eso, la labor del voluntario debe ser silenciosa y no practicar la ostentación porque entonces la caridad deja de ser una virtud para convertirse en una pedantería egoísta.
Para ser superhéroe no se necesita realizar grandes aportes o donaciones; por el contrario, cumplir labores diarias como cuando escuchamos las dificultades de un amigo y le brindamos un alivio o un consejo. El prójimo no necesita que usted se compadezca, requiere de su capacidad de respuesta para entregar una solución inmediata ante el sufrimiento.
La voz de los excluidos es escuchada a diario por estas personas de carne y hueso que se colocan un atuendo llamado Voluntario y salen en búsqueda de dar solución a los terribles vejámenes por los que atraviesa el otro.
Somos más caritativos cuando ayudamos al otro que nos hizo daño y menoscabo pero que por circunstancias de la vida atraviesa un mal momento y la situación es calamitosa.
¿Quiere liberar emociones atrapadas en el sistema sensorial? La respuesta es muy sencilla, la caridad es una acción emocional y una voluntad racional que quien la entrega siente una paz propia. ¿Quiere ver un milagro? ¡Sea usted el milagro!
