Los resultados desastrosos de los gobiernos en recreación y deporte
Por: Manuel Macías Arango
Con gran frustración, como huilense, observo que pronto culminarán otros cuatro años de los gobiernos departamentales y municipales, sin mayores, pocos o nulos resultados con relación a un aspecto tan importante para la comunidad como lo es la recreación y el deporte. Estos cumplen una función social fundamental porque ayudan a los ciudadanos, a través de la promoción y divulgación de hábitos de vida saludable, a reducir y prevenir riesgos para la salud. También ayudan al sano esparcimiento y entretenimiento de nuestros infantes y jóvenes, para que no caigan en el flagelo de la droga que hoy azota a todo el Huila. Igualmente, el deporte y la sana recreación coadyuvan, al ser una estrategia eficaz y probada, a evitar que nuestros jóvenes ingresen a conformar las bandas delincuenciales que tanto afectan la seguridad ciudadana, al mantenerse estos enfocados en sus metas y objetivos deportivos.
El departamento carece de escenarios aptos y adecuados para la práctica de diversas disciplinas deportivas y espacios recreativos. Adicionalmente, a los pocos que existen no se les hace el mantenimiento debido, encontrándose muchos de estos en total o parcial deterioro como las villas olímpicas de algunos municipios y los parques biblioteca de Neiva como el del Parque Mirador del Sur. Tampoco existe el respaldo a nuestros deportistas, algunas ligas se convirtieron en fortines politiqueros donde no se apoya a los mejores en su disciplina, meritocracia, sino a quienes tengan el mayor respaldo politiquero. Los casos de excelentes deportistas opitas, que incluso han ganado medallas olímpicas y panamericanas y están compitiendo en otras ligas departamentales, pululan por doquier.
Capítulo aparte merecen los dos gigantes elefantes blancos, que más parecen mamuts, con los que contamos en el Huila en materia de escenarios deportivos: el estadio de fútbol de Neiva y el velódromo de Pitalito, por citar dos casos relevantes. La tragedia del estadio, en agosto de 2016, con víctimas fatales y heridos fue la crónica de una muerte anunciada y no pasó absolutamente nada. Vamos para tres años de la tragedia y ni la Dimayor ni el Gobierno Nacional de ese entonces, ni la Gobernación del Huila ni la Alcaldía de Neiva, han realizado mayores gestiones para solucionar el problema. Al igual la justicia, que no ha actuado rápida y diligentemente. Hoy las familias continúan llorando a sus seres queridos, en medio de necesidades apremiantes, y los presuntos responsables muy orondos y muy majos. El otro elefante blanco, el velódromo de Pitalito, obra por casi 5000 millones, hoy abandonado y en avanzado estado de deterioro, nunca fue terminado debido a múltiples falencias desde su etapa precontractual y de planeación.
Mientras tanto, nos siguen endulzando con promesas de centros de alto rendimiento que, ad-portas de culminar el período de gobierno, podrán ser contratados pero no ejecutados, con la altísima probabilidad que sean los bebés elefantes blancos del mañana.
Para finalizar, insto a los gobiernos de turno a que nos digan la verdad a los huilenses, basta ya de "pan y circo” para este pueblo que no merece lo que estamos padeciendo por falta de sus resultados.
