Los pobres compatriotas
Por: Paula Martínez Silva
Érase una vez, unos pobres compatriotas sin nadita que comer,sólo frutas de colores, varias clases de verduras, pollo, carne, pan y pez. Los desafortunados no contaban, con nadita que beber, más que el agua de los páramos, transformada en cerveza, chicha, vino, té y café.
Siempre tristes ellos buscaban, un buen trabajo un lugar donde vivir, pero lo único que observaban eran tierras, ríos, playas, selvas, bosques y un montón de cosas bellas que no sabían describir.
Entonces los compatriotas, desanimados y sin nadita más que hacer, vendieron todo lo que veían, sin preguntar a quién o con que fin...era poco realmente... nada importante se dijeron entre sí!
Un buen día despertaron, en su triste habitación, y de pronto se encontraron, muy de frente su mayor temor, ahora si ya no tenían, ni un bocado que comer y el agua que antes bebían era negra si es que había.
Ya con oro no podrían pagar la forma de rehacer,lo que por corruptos, su patria jamás volvería a ver. Y los pobres se murieron, llenos de oro, hambre y de sed, y en sus tumbas escribieron con dolor y ya sin fe, que un país de riquezas e historia, jamás alcanzaría la gloria, por culpa de la corrupción y la falta de memoria.
