jueves, 09 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2017-11-29 04:08

Los oficios tradicionales

Escrito por: Orlando Parga Rivas
 | noviembre 29 de 2017

Con el arribo de los tiempos modernos y las nuevas tecnologías, han ido desapareciendo algunos los oficios tradicionales que antaño gozaban de prestigio y alta demanda en nuestras comunidades, otros se han transformado o diversificado para sobrevivir a la modernidad, mientras que otros a base de su necesidad simplemente se resisten a desaparecer.
 
Hasta hace algunas décadas en nuestros pueblos y ciudades, gozaban de alto respeto y reputación oficiantes de trabajos tradicionales como barberos, sastres, fotógrafos, panaderos, carniceros, lecheros, tenderos, relojeros, zapateros, etc. y no solo era honroso subsistir de tales oficios sino que ellos se constituían en confidentes de sus clientes, a quienes les brindaban acertadas orientaciones o consejos.
 
Estos trabajos u oficios vinculados a las tradiciones o expresiones vivas heredadas, representan un patrimonio cultural inmaterial, que lamentablemente han perdido importancia y se vienen perdiendo, como por ejemplo la foto agüita, el herrero, el bracero, el boga, etc.
 
Y es que qué hubiera sido por ejemplo de nuestros comunidades sin quien nos cortara el cabello y arreglara la barba; confeccionara la ropa, la cosiera o ajustara; nos tomara las fotos para los documentos o los álbumes familiares; nos abasteciera de carne, leche y otros productos de la canasta familiar; nos reparar el reloj de pulso o de pared, nos remontara o rejuveneciera el calzado, cuyos lugares incluso se convertían en espacios de encuentro y diálogo entre vecinos.
 
Recordé con nostalgia los oficios tradicionales de mi pueblo, al modo de "todo tiempo pasado fue mejor", el fin de semana pasado cuando visité la barbería de mi viejo amigo Misael Silva, en Pitalito, Huila, olorosa como siempre a alumbre y crema de afeitar.
 
Misael es un longevo barbero de 76 años y con más de 55 en el arte del corte del cabello. Sus antiguas sillas de peluquería denotan el paso del tiempo y el cansancio de más de 80 años de uso, acogiendo clientes generación tras generación. "Las compre de segunda", me dijo.
 
La barbería 'La Estrella', ubicada a media cuadra del renovado Parque de la ciudad de Laboyos, tiene una distinguida y fiel clientela ganada gracias a la experticia de Misael en el uso de la tijera y la barbera. Con algo de melancolía, el experimentado barbero recuerda que hace ya más de 30 años les hacia hasta el corte de la tonsura eclesiástica a curas y obispos de la región.
 
Pero luego se llena de orgullo ara afirmar con donaire que "la barbería dio hasta para sacar mis cuatro hijas profesionales: una vive en Medellín, dos en Armenia y otra en España".  Su mayor adoración son sus cinco nietos.  Cuando se refiere a ellos sus ojos le brillan con una estrella y el rostro todo se le llena de alegría como a la mayoría de abuelos.
 
Pero se le nota el cansancio de quien ha trabajado toda una vida y ya quiere pasar a buen retiro. Y a la pregunta, a quién le heredará el arte de las tijeras, con tristeza y resignación responde, "a nadie". Su arte, labrado en la experiencia, se irá con él.
 
En las próximas semanas intentaré referirme a otros oficios tradicionales y hacerles un humilde homenaje a aquellos trabajos que nos hicieron la vida más fácil, en tiempos en que en los pueblos todos nos conocíamos, las ciudades no eran tan grandes y prevalecía el civismo, antes que la ciencia empezara a fabricar casi todo desechable y que las nuevas tecnologías de la información y la comunicación no hubieran distanciado tanto.