Los nuevos espejos
Cuentan los historiadores, con verdad o sin ella, que nuestros antepasados los indígenas fueron conquistados y dominados, por varios factores, uno de ellos, se afirma que el espejo fue el arma reina de la conquista. Los aborígenes, desconocedores de este artefacto, se deslumbraron al verse reflejados en un simple vidrio, creyendo a los invasores dotados de poderes sobrenaturales. Ante este hecho, se doblegaron sin ofrecer ninguna resistencia, -algo será verdad-.
Hoy aparecen nuevos espejos: en el mundo del comercio, la publicidad nos enceguece y nos llenamos de cosas inoficiosas, nos meten los productos por los ojos, perdemos el sentido crítico y nos entra el síndrome de las compras, nos volvemos impulsivos compulsivos, -habría que ver los denominados “black Friday”- y nos vamos de compras así sea a la medianoche, -una nueva forma de domesticación-. Hoy el departamento de mercadeo es el más sofisticado de una empresa que vende bienes y servicios; al cliente hay que cautivarlo de cualquier manera, -cuando el cliente ya está en nuestras manos lo instrumentalizamos y lo manejamos a nuestro antojo, nueva esclavitud-. Hacemos lo del felino doméstico que caza al ratón y cuando ya lo tiene medio atolondrado, antes de devorarlo, “juega” con él.
El cliente se vuelve masoquista, a pesar de su sufrimiento “goza” en esta sociedad de consumo, se vuelve adicto a ella sin ningún sentido crítico. ¡Qué no decir en la política! Algunos candidatos tienen unas habilidades increíbles para vender su producto. La gente sin sentido crítico, olvidando el pasado, se desboca por él (ella) y se juega el todo por el todo, esperanzado en comerse al menos un mendrugo de pan que cae de la mesa del nuevo epulón. La mayoría de nuestra gente no lee, no analiza la conducta del candidato, se traga el anzuelo sin sentido crítico y es tan idiota que repite la misma historia, se arrepiente de lo que hizo sin criterio.
De qué se queja usted, si usted es víctima de su propio invento. Por favor, el discurso que convence es aquél que está respaldado por la conducta: obras son amores y no buenas razones. No crea en arrepentimientos ficticios, -si es que se arrepienten, algunos son tan cínicos que tienen la osadía de defender banderas de justicia y honestidad, cuando en el fondo son sepulcros blanqueados que no tienen sino podredumbre en el interior-. Amigo lector, ¿hay que votar? Sí, sin lugar a dudas, es una obligación moral. Criterios para votar: analizar en el candidato solvencia académica y moral.
Estas dos grandes cualidades unidas a la experiencia laboral y profesional, son de alguna manera una garantía de la calidad humana del futuro gobernante. Por favor, tampoco se trata de buscar personas inmaculadas, ellas no existen, pero sí, al menos una calidad centrada en la honestidad y la eficiencia en el manejo de la cosa pública. Celebro, para fortuna nuestra que en el Huila, tenemos una clase dirigente con voluntad por hacer las cosas bien. A nivel nacional, no es lo mismo. Hay candidatos que deben ser analizados con lupa. En principio, todo resentido social, mañana será un tirano. El líder debe ser propositivo no reactivo.
