Los líderes que necesita Colombia
Inving Gatell, músico, teólogo, y escritor mexicano compartió en redes sociales esta semana unas evaluaciones sobre el liderazgo que en su patria ha ejercido Manuel López Obrador. Mucho de lo dijo inspira hacer reflexiones en base a lo observado durante estas semanas que hemos estado sometidos a directrices proferidas por nuestros mandatarios para regular el comportamiento ante el Covid-19. Todas dirigidas a apostar por un cambio en la mentalidad de los colombianos, aprovechando que la mayoría a quienes escuchamos manifiestan que lo que se van a proponer, luego de la pandemia del Covid-19 es a “cambiar”. Que cambiemos nosotros, porque ellos no cambian.
En realidad hay que cambiar nuestra manera de ejercer la política, o nuestra participación en las decisiones públicas. La más necesaria: cómo evaluamos a quiénes nos van a gobernar. Porque lo que criticamos hoy, es el resultado de cómo, fundados en qué y por quiénes votamos en las anteriores elecciones.
Llama la atención Inving Gatell, cuando se pregunta: ¿estamos eligiendo como guardianes del presupuesto de la Nación a quienes saben cómo ganar dinero, generar riqueza, administrar su propio patrimonio?
En Colombia y en el Huila no lo hacemos. Votamos por los mismos: por quien fue concejal, por quien fue diputado, por quien viene de otro cargo público, votamos para el Congreso donde se hacen las leyes que todos necesitamos, por quienes fueron alcaldes y gobernadores. Somos torpes. Al hacerlo seguimos creando una espiral que no se ha detenido, quien llega a ser alcalde o gobernador, no llega a gobernar a su ciudad o su departamento, llega hacer campaña para seguir en la espiral. Y si no tienen idea de gobernar y/o gobiernan bajo conveniencias, son pésimos gobernantes.
Opitas, ¿cuánto llevamos eligiendo para alcalde o gobernador al que quedó de segundo en las pasadas elecciones? Paremos la espiral.
Volvamos a Gatell; concluye que elegimos a quienes siempre se limitaron a pedir, vivir de puestos públicos y resolverlo todo repartiendo dinero público (el que no es suyo, ni lo ha ganado). Tenemos alcaldes y gobernadores que no tienen idea de dónde viene el dinero público. Son populistas, ignorantes y hasta delincuentes sólo pidiendo al Estado pero no analizando cómo este funciona y cómo obtiene los impuestos. Saben gastar pero no generar progreso. Cierto, una cosa es el presupuesto público y otra la corrupción. Que haya corrupción no exime de pagar los impuestos.
Está de moda la “justicia social”, proponer cambios siempre basados en el uso del dinero público, sin pensar de dónde viene. Terminando haciendo lo que no sirve. Y peor, no saben y no escuchan. ¿El Covid-19 nos ha cambiado? Demostrémoslo en las próximas elecciones.
