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Opinión/ Creado el: 2020-06-14 05:09 - Última actualización: 2020-06-14 05:09

Los fundadores del Conservatismo (II)

Escrito por: Redacción Diario del Huila | junio 14 de 2020

El otro fundador del Conservatismo José Eusebio Caro nació en Ocaña, el miércoles 5 de marzo de 1.817, hijo de Antonio José Caro y María Nicolasa Ibáñez. José Eusebio le sirvió de lazarillo a su padre en Bogotá, cuando quedó ciego, y le leía “las más famosas obras de literatura francesa y los demás clásicos españoles”, cuando apenas tenía 11 años. Su padre, quien falleció en 1.830, le hablaba en francés y en latín y le trasmitía toda clase de conocimientos. En 1.831 ingresó al bachillerato en la Casa de Estudios del notable educador José María Triana Algarra, en donde le inspiraban a los alumnos “principios de honor y virtud amor y respeto a la religión y a la patria”, y ya dominaba el francés, el italiano y el latín y algo de la lengua inglesa, y era erudito en la gramática Castellana de Don Andrés Bello. Después entró al Colegio San Bartolomé a estudiar Filosofía y Jurisprudencia. Sin embargo, nunca quiso recibirse de Abogado ni ejercer la profesión. Se dedicó a la Filosofía y a la Literatura.

Sobresalió José Eusebio Caro como poeta y periodista. Conoció a los 20 años a la señorita Blacina Tobar Pinzón con quien se casó cuando iba a cumplir 26 años y su novia 24, a quien le escribió la poesía que el propio Caro la consideró como su obra maestra: “La Bendición Nupcial “. Tuvieron 3 hijos: Miguel Antonio, José Eusebio y Margarita.

Caro, ferviente republicano desde la adolescencia, se alistó en las filas oficiales para defender el gobierno del presidente José Ignacio De Márquez quien designó al General Pedro Alcántara Herrán para sofocar con éxito la rebelión de Obando. El jueves 24 de septiembre de 1.840, circuló en la capital de La Nueva Granada el periódico político y literario “EL GRANADINO” bajo su dirección, en donde reclamó garantía y clemencia para los vencidos y defendió ardorosamente los principios de libertad civil y publicó en una carta abierta al Presidente José Ignacio de Márquez, duras críticas a la educación pública. Después fue ayudante del Presidente de la República el General Herrán.

La amistad de José Eusebio con Mariano Ospina Rodríguez, quien era 12 años mayor, el otro fundador del conservatismo, se inició precisamente en la campaña que adelantó el General Herrán en el Socorro y San Gil. Al ser elegido Presidente de la República el General Mariano Rodríguez nombró a José Eusebio Caro, jefe de Relaciones Exteriores y Estadística Nacional en la Secretaría de Estado, en donde elaboró el censo de población en 1.843 que arrojó 1.931.684 habitantes.

Fue un colaborador entusiasta del periódico AL DIA que fue clausurado en 1.851, después de 835 ediciones. Fue una tribuna permanente contra el gobierno del General José Hilario López.

José Eusebio fue diputado por la Provincia de Bogotá, pero no aceptó el cargo. En 1.843 fue elegido por segunda vez, ocupó su curul y adelantó una plausible tarea.

Elegido Presidente Tomás Cipriano De Mosquera, José Eusebio fue designado Director del Crédito Nacional y después Secretario de Hacienda, en donde implantó el sistema de contabilidad por partida doble. Elegido Presidente el General José Hilario López fue distinguido con el cargo de Contador General de la Nación.  

En 1.848 apareció el semanario “EL NACIONAL”, dirigido en compañía de  Mariano Ospina Rodríguez, y al año siguiente, ellos mismos fundaron el periódico LA CIVILIZACIÓN, en donde publicaron, en el número 9 el jueves 4 de octubre de 1.849, el PROGRAMA DEL PARTIDO CONSERVADOR.

Fue perseguido por el gobierno radical del General José Hilario López y se asiló en la legación de la gran Bretaña y debió marcharse a los Estado Unidos el 9 de julio de 1.850.

El historiador Antonio Cacua Prada exalta “su depurado estilo literario, su formación filosófica, su capacidad de síntesis, su pedagogía doctrinaria, su carácter vertical, su defensa de la libertad con responsabilidad y su profunda devoción patriótica”.

Al no soportar la ausencia de su familia y de la patria, determinó su regreso, a pesar de los riesgos, y murió de fiebre amarilla en Santa Marta, el viernes 28 de enero de 1.853, seis días después de haber escrito la última carta a su amada Blacina.