Los corruptos están asustados
Cuando las agencias de inteligencia de los Estados Unidos empiezan a difundir las grabaciones y los textos de los Whatsapp de las conversaciones de los torcidos que han desarrollado los funcionarios, parlamentarios y magistrados de las Altas Cortes en otrora, empiezan el dolor de cabeza y la mayor preocupación de los mismos, porque se inician a aflorar a la luz pública, de todas las indelicadezas y actuaciones delincuenciales que han cometido en el ejercicio de sus funciones públicas. Todos conocemos que los norteamericanos son los diseñadores, creadores y ejecutores de toda la moderna infraestructura de comunicaciones que existe en el mundo. En sus bases de datos están consignados todas las conversaciones y mensajes de todos los negocios sucios que se han realizado durante las últimas décadas.
No quiero amedrentar a nadie. Simplemente analicemos los hechos que han ocurrido en los últimos años en todo el mundo, cuando se han presentado las denuncias del WikiLeaks, las interceptaciones y las grabaciones que se han venido difundiendo a través de los medios de comunicación a nivel nacional e internacional, sobre los más grandes escándalos de espionaje y de los aberrantes casos de corrupción, que, en el caso nuestro, han venido delatando a algunos servidores públicos de las diferentes esferas del Estado Colombiano. Ante la Corte Suprema de Justicia, están desfilando parlamentarios, magistrados, abogados y todas las personas que han sido mencionadas en dichas grabaciones.
Considero que esta es la cuota inicial de las agencias de inteligencia norteamericana, de estas evidencias de los más grandes escándalos de corrupción que han permeado la estructura institucional del país. Nunca en la historia republicana del país, se había presentado esta crisis moral y ética de la institucionalidad colombiana. Los mismos órganos de control han sido ineficaces para detectar esta clase de marañas y entuertos de estos funcionarios que se han lucrado de manera irracional, aprovechándose de la laxitud que existe en la normatividad colombiana y que les permite manejar y redireccionar a sus antojos, toda la contratación pública, sin que dejen huella. Para sorpresa de todos, los norteamericanos, han salpicado a dichos funcionarios que los han colocado en la picota pública y algunos se encuentran detenidos por estos hechos, mientras los demás siguen sindicados y el ventilador sigue prendido para incorporar a otros dirigentes políticos que, a la fecha, se siguen manteniendo en salmuera. Esperamos que el parlamentario huilense Hernán Andrade Serrano, hoy pueda demostrar y aclarar su actuar ante la Corte Suprema de Justicia, ante las supuestas denuncias que lo han salpicado por estos hechos de corrupción, que se encuentran enunciadas en las grabaciones realizadas por las Centrales de Seguridad de los Estados Unidos.
