miércoles, 08 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2018-09-22 01:06

Los conductores, “reyes” de las vías

Escrito por: José Eliseo Baicué Peña
 | septiembre 22 de 2018

El primer contacto que se tiene en una ciudad, casi siempre, es con los conductores de taxis. Es decir, con ellos se produce la primera impresión, el primer contacto, bueno o malo, pero el primer contacto.  Y esto genera una importancia única, determinante, casi que inevitable.

Debo decir, que el servicio público de transporte ha mejorado un poquito en algunas empresas.  Sin embargo, la mayoría de conductores presta un servicio de baja calidad.

Es preciso indicar, por ejemplo, que un buen número de las busetas o colectivos, ha cumplido su vida útil en la ciudad de Neiva.  Están acabados, descuidados.  Latas desajustadas, sillas sin espuma y corroídas por el moho, timbres que no funcionan, puertas que no abren ni cierran bien, exponiendo a diversos peligros a los pasajeros.  Eso sin hablar de los fastidiosos sonidos que emiten los amortiguadores acabados, prensas, rótulas y cajas de cambios, y demás partes del vehículo que al son del estrés de la gente se confabulan creando una atmosfera a la que casi estamos acostumbrados los usuarios.   Claro, agregando la estela de humo y gases que van dejando tras de sí.  Ahh, y parando donde quieren, y como quieren.  Se creen los amos de la ciudad, los “reyes” de las vías. Y lo peor, nadie dice nada.  Y si dicen, nadie hace nada

Así mismo, es conveniente plantearse algunos interrogantes. ¿Quién vigila la labor de ellos?, ¿dónde se forman?, ¿con qué criterio?  ¿todo el que aprenda a maniobrar un vehículo y obtenga la licencia está capacitado para transportar personas en una ciudad como Neiva?, ¿qué aspectos se incluyen en esa formación?, ¿cómo se seleccionan?, ¿qué requisitos deben cumplir además de “saber manejar”?, ¿cómo deben estar vestidos?, ¿quién determina eso?, ¿cómo debe ser su vocabulario, actitud, y disposición con el usuario?, ¿qué tipo de información deben conocer sobre la ciudad y su gente?, ¿esa información está encaminada a proyectar una positiva imagen de la ciudad, o por el contrario, a rebajarla?

De igual manera, hay que señalar que los que manejan los colectivos viven en una frenética competencia con sus colegas, en donde la velocidad, la brusquedad de dar marcha y detener  el vehículo son sus armas predilectas.  El pasajero no les importa sino para cobrarle el pasaje.  Un pasaje, que entre otras cosas, es muy costoso para el recorrido que se hace en una ciudad tan pequeña, pues comparado con otras ciudades, resulta costosísimo.  Un pasaje en el que el pasajero “contribuye” recibiendo y entregando vueltas convirtiéndose en “ayudante” del señor.  Una labor harta y molesta.  Debería implementarse una medida que permita no utilizar dinero y no utilizar a los pasajeros como ayudantes.

El pasajero no les importa porque conducen como si llevaran bultos, cajas o ladrillos, arena, cemento, varillas, … todo, menos personas.  

Con relación al vocabulario que utilizan, casi es mejor no hablar.  Le hablan al usuario como si le estuvieran haciendo un favor, cuando están prestando un servicio.  Carecen de modales, respeto, ética, urbanidad, principios, valores.  Ellos ven su trabajo como la forma de ganarse la vida, pero lo hacen como si fuera una obligación en la que descargan su estrés, rabia e inconformismo.  Y aquí caben los taxistas también.  Prestan el servicio en bermudas, camisillas sin mangas, chancletas, y hablan por su celular todo el tiempo.  Ahh, y colocan la radio a todo volumen porque les interesa escucharlo así, porque escuchan su música.  No les interesa lo que el pasajero quiere escuchar.  A lo mejor el pasajero no quiere escuchar nada, pero tampoco les interesa.     

En esta situación hay dos agravantes: primero, nadie controla, vigila o coordina esto; y  segundo, no los han formado para ese oficio.  Y todo esto, con el aval de las autoridades e instituciones que tienen la obligación de velar por todo este problema.  

Tenemos choferes pero necesitamos conductores.  Tenemos Estado pero necesitamos gobiernos más proactivos.  Tenemos buena gente, pero necesitamos una mejor ciudad, una ciudad con mejores conductores. Y claro, necesitamos más cultura y más formación en ese importante oficio.


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