Los cien días de Duque
El próximo viernes se cumplen los primeros cien días del gobierno del presidente Iván Duque Márquez, con un equipo de trabajo que ha constituido, que no obedecen a compromisos de las diferentes bancadas parlamentarias. Desde su inicio en la casa de Nariño, empezó a estructurar su plan de trabajo para asumir los grandes desafíos para buscar la reorientación de la política económica del país que a la fecha presenta un ambiente enrarecido por las medidas incoherentes que han propuesto el equipo económico del Alto Gobierno para conjurar la crisis, pero que han polarizado al país, en contra de la buena imagen con que inició el nuevo periodo presidencial. Hay que abonarle que ha buscado abordar de manera consensuada todas las problemáticas estructurales que presenta la sociedad colombiana en el campo social, político, infraestructura, ambiental, entre otros, para encauzar el verdadero desarrollo que necesita esta nación.
Los Talleres “Construyendo País” que se están desarrollando acompañados de todo su equipo de trabajo, le han permitido conocer desde las regiones, la situación real que presentan las familias colombianas. El protocolo utilizado en estos ejercicios académicos, lo ha llevado a diferentes puntos del territorio nacional para escuchar directamente de los habitantes de las regiones sus demandas y expectativas, evitando caer en el facilismo de las promesas incumplibles. En este corto tiempo transcurrido desde su posesión no nos permite hacerle un corte de cuentas a una administración que todavía está en sus comienzos, aunque sí es posible referirse al estilo adoptado y a los retos que aparecen en el camino. Poco a poco nos vamos acostumbrando a este nuevo estilo presidencial de una persona joven, dinámica y de temperamento tranquilo, que no ha escuchado los cantos de sirena de la polarización.
Hay que destacar este estilo gerencial para la búsqueda de consensos, tras la consulta anticorrupción donde su participación fue protagónica, para impulsar iniciativas en el Congreso de la República. Pero su relación con los congresistas, no dependen de las cuotas burocráticas, ni de los cupos indicativos, lo cual ha generado unas nuevas reglas de juego al interior de las diferentes comisiones, ocasionando un avance lento de la agenda legislativa del gobierno. Por último, todos conocemos el alto déficit fiscal acumulado, que sobrepasa los 14 billones de pesos, para lo cual se necesita creatividad y responsabilidad para no deteriorar los menguados ingresos de los colombianos, que han sido golpeados seriamente por la aplicación incoherente de los instrumentos de la política económica del gobierno saliente.
