Los caninos peligrosos
A pesar del fortalecimiento de la normatividad colombiana para ejercer control a los caninos considerados altamente peligrosos, se presentan algunos casos de ataques de perros agresivos contra la ciudadanía en general, por el descuido de sus propietarios que no atienden las recomendaciones emanadas de las autoridades locales. Los perros potencialmente peligrosos, son considerados así, para la sana convivencia de la sociedad en general. Se caracterizan por su agresividad en ataque y defensa, resistencia al dolor junto con la gran tenacidad que generan en sus formas de actuar. Sus mordeduras presentan lesiones letales y en algunas ocasiones generan desenlaces fatales para la vida humana. No todos los caninos constituyen un peligro para la sociedad en general. La mayoría de las razas, proporcionan compañía, seguridad, protección, contribuyen a desarrollar numerosas tareas domésticas y se convierten en un miembro nuevo de la familia, por su fidelidad y apego a los integrantes de los hogares. Son generadores de la integración familiar.
Hay que destacar que la Corte Constitucional acaba de dejar en firme siete artículos que fijan límites y condiciones a los propietarios de la raza de perros que son consideradas potencialmente peligrosas. Algunos artículos de la Ley 1801 de 2016 (Código Nacional de Policía), fueron ratificadas por el Alto Tribunal, las cuales establecen que estos caninos pueden deambular sin restricción en sitios privados, pero con el acompañamiento de su dueño. No pueden estar en áreas comunes, sin sus propietarios en zonas comunes de propiedad horizontal. Además, deben estar registrados en el Censo de Caninos Potencialmente Peligrosos, en las respectivas alcaldías locales.
Algo novedoso de este fallo, es que los conjuntos cerrados, urbanizaciones y edificios con régimen de propiedad horizontal, podrán determinar la prohibición para la circulación o permanencia de éstos, a solicitud de cualquiera de los copropietarios o residentes. Igualmente, los entes territoriales municipales, están facultados para cobrar un tributo, por la inscripción en el mencionado censo. Además, sus propietarios o tenedores de perros peligrosos son responsables pecuniariamente de los daños y perjuicios que ocasionen a las personas, a los bienes, vías y espacios públicos. Toda compra, venta, traspaso, donación o cualquier cesión del derecho de propiedad sobre un canino con esta clasificación, se debe registrar en dicho censo. Hay que advertir, que los perros peligrosos en otrora cumplían labores de vigilancia y cuidado de ganado y propiedades. Estos animales entraron a un contexto urbano, en el que hay niños y otros tipos de perros, pero hay gente que no los sabe manejar y se vuelven potencialmente peligrosos.
