Los bloqueos de las vías por la Minga Indígena
El suroccidente del país comienza a calentarse por los bloqueos en las vías nacionales en Cauca y Huila. La situación no es nada fácil por los efectos en los distintos ámbitos de la economía y en especial sobre los trabajadores, campesinos, pequeños, medianos y grandes empresarios, quienes ven como sus ingresos se deterioran. De ahí el llamado urgente para el encuentro directo entre los manifestantes y el presidente Iván Duque, con el fin de dialogar y llegar a acuerdos que permita levantar esa restricción que los aborígenes han utilizado como mecanismo de lucha social en esos lugares del país. Esperamos que la respuesta gubernamental sea de entendimiento y no medidas de fuerza con el ESMAD y otros instrumentos que antes alcanzar consensos por el contrario agudizan los enfrentamientos con los manifestantes.
Las demandas por el cumplimiento de los acuerdos en los paros anteriores han llevado nuevamente a los aborígenes a levantarse y a recurrir a la protesta social incluyendo el taponamiento de las vías, lo cual dificulta la situación porque los impactos son grandes en las regiones que ven afectada su movilidad. La pregunta que nos hacemos muchos es ¿cómo los acuerdos firmados no se han cumplido y han provocado nuevamente que los huilenses y la región surcolombiana tengan que soportar la difícil situación? Siempre hemos valorado el liderazgo, la capacidad de movilización de los pueblos ancestrales que luchan por el reconocimiento de su cultura, de su economía solidaria, de las formas de gobernabilidad y aún de la aplicación de la propia justicia de la cual nos dan grandes lecciones de cómo actuar en casos de vulneración de sus leyes y de la convivencia comunal. Lo que más deseamos es que se llegue a un acuerdo para que se levante el bloqueo por parte de la Minga Indígena; pero la enseñanza que sigue vigente y que llama la atención es por qué estos hechos se vuelven recurrentes y las organizaciones o movimientos tienen que llegar a tomar vías de hecho en la protesta social. Las respuestas nos llevan a profundizar sobre la realidad de los territorios donde las comunidades indígenas están asentadas y desde allí controlan y dinamizan sus comunidades. En estas zonas se agudizan los distintos fenómenos de violencia contra los lideres sociales, hasta el punto que las organizaciones ilegales se disputan el poder y sus negocios alterando las formas de convivencia que los aborígenes han constituido.
La forma en que el Estado y los gobiernos de turno han abandonado los territorios se constituye en la mayor forma de violencia contra las comunidades en este caso indígenas, si algo tiene vigencia en el país es el respeto a la autonomía de los pueblos ancestrales, reconocidos y protegidos no solo por la legislación nacional, sino internacional. Estamos frente a una de las violaciones de los derechos humanos por parte del Estado colombiano hacia grupos poblacionales como son los indígenas, campesinos y afros.
