Los amigos si existen
Uno de los valores más importantes en la cotidianidad de los seres humanos es la amistad y se construye y fortalece a base de esfuerzo, persistencia y dedicación para hacerla perdurable. San Pablo lo señalaba en la primera carta a los Tesalonicenses 5:11: Por tanto, confórtense (aliéntense) los unos a los otros, y edifíquense el uno al otro, tal como lo están haciendo.
La verdadera amistad nos hace auténticos, a pesar que se entrelacen afectos de aprecio, cariño, estimación, tolerancia y coincidencia de religiosidad, género, etnia y afición a algún deporte en especial. La auténtica amistad permite que cada persona tenga su propia identidad y su particular forma de ser.
Como la amistad es un valor debemos con ahínco mantenerla con un buen diálogo entre los amigos. No es fácil decir tenemos amigos, pero sí podemos decir que amigos sí existen. Una de las formas para cultivar esa amistad es aprender a escuchar con oído sincero los proyectos de vida, los anhelos y las dificultades del diario venir.
“El perro es el mejor amigo del hombre”, es una expresión muy común que refiere a que esta mascota antepone las necesidades de su dueño a las suyas propias, llegando hasta el sacrificio para complacerlo, y es que la amistad es el valor más puro y desprendido que une a las personas.
La amistad no tiene en cuenta vínculos familiares, ni de ningún tipo, simplemente nace de manera espontánea. En Proverbios 18:24 dice, hay amigos más fieles que un hermano.
La palabra amigo encuentra su origen en el vocablo latino “amicus”, que tal vez provenga de “amore”, toda vez que la amistad es una expresión del amor, que construye relaciones inquebrantables no solo interpersonales, sino también entre animales, y entre éstos y personas, de ahí también el origen de la popular frase.
El sentimiento de amistad es tan grande y desinteresado, que fluye tan fácilmente, que conlleva a que en muchas ocasiones se malinterprete y resulte una relación mal intencionada. De ahí, que sea muy común decir que amigos se cuentan con los dedos de las manos, porque, aunque son muchos los convidados finalmente son pocos los elegidos.
Así lo expresa la fábula de Esopo, la Casa de Sócrates: Como el filósofo era pobre, la hacía pequeña y sin lujo. Los falsos amigos que observaban, criticaron: ¡Vaya, qué mamarracho de fachada! —dijo uno de los envidiosos. ¡Qué techo tan empinado! —murmuró otro. ¡Qué habitaciones! —añadía un tercero—. Aquí no habrá lugar ni para que se mueva el dueño.
El filósofo escuchó sin molestarse por las duras críticas y contestó: Defectuosa y pequeña es, en efecto, mi casa. Pero ojalá consiga llenarla de buenos amigos.
Ser un verdadero amigo no es algo tan fácil de conseguir y sobre todo de mantener, porque la amistad como es tan simple tiene sus complicaciones, que pueden generar confusión en los sentimientos, por eso no hay que confundir el tener conocidos con tener amigos.
Conocidos hay muchos, en el trabajo, el estudio, el vecindario, en cualquier lugar con quienes se comparten muchas cosas, pero amigos se encuentran en todas partes, igualmente se comparte en diferentes ámbitos, pero lo que lo hace diferente es que él, el verdadero amigo siempre está, en las buenas y en las malas, siempre presto a apoyar, a escuchar, a consolar. Los otros, los conocidos, en situaciones difíciles mágicamente desaparecen.
La amistad es un gran sentimiento, único, casi equiparado con el amor, y en muchas ocasiones superior, por eso se hace importante que hoy que vivimos tiempos difíciles en Colombia, dificultades sociales, económicas, entre otras, consolidemos ese sentimiento que nos hará fuertes, y nos llevará a sobreponernos a las adversidades.
La amistad verdadera lamentablemente se ha perdido, solo se presenta esporádicamente, por lo general estamos rodeados de seudoamigos, pero es tiempo de recuperar el real valor del sentimiento de una verdadera amistad, es algo que necesitamos.
El vivir situaciones difíciles es algo que no se le desea a nadie, pero si éstas se presentan rodeadas de amigos, de “un millón de amigos”, como reza la popular canción, es la mejor opción y las adversidades pasarán desapercibidas o simplemente no nos dejarán malos recuerdos, sino por el contrario con el tiempo se recordará como un momento rodeado de los mejores sentimientos de amistad y mucho amor, porque los amigos solo pueden transmitir eso: amor, mucho amor.
Mi afectuoso saludo pues en este mes a mis amigos y a quienes me consideren su amigo.
