Lo que Santos quiere que ignoremos
Por Álvaro Hernán Prada
La escalada terrorista del Eln y el brazo armado de las Farc, tiene en emergencia a Colombia. Esta semana más de 200 guerrilleros atacaron los campos petroleros de Acacías, Chimene y Castilla. También volaron parte del oleoducto Caño Limón Coveñas. A eso se suma la quema de buses y tractomulas, pero Santos dice que debemos hacer caso omiso.
Es lo que él ha hecho desde que asumió la presidencia, que afortunadamente ya está a punto de terminar. Ha ignorado todas las crisis y cuando se vaya para Londres, nos dejará el problema. Este gobierno no ha tenido planes de contención ni de emergencia. Ante las advertencias no toma medidas, dejando claro que la única misión para la que fue elegido, es dar poder e impunidad a las Farc y abrir la ruta del comunismo.
Esta semana en Antioquia, una quebrada se desbordó, causando una avalancha que arrasó con 3 veredas del Municipio de Nariño. En el sur del Cesar hubo incendios forestales, la temporada de lluvias empezó en otras zonas del país y Santos sigue ignorando.
Los afectados por las tragedias naturales y los atentados terroristas no son atendidos por el gobierno, que siempre le queda mal a los damnificados, como en las avalanchas del Huila. Santos está ocupado haciéndole campaña a las Farc y preparando su retiro con el cinismo acostumbrado.
Los colombianos de todas las regiones piden con urgencia un gobierno que esté del lado de la comunidad, no de los criminales. Un gobierno que converse con los campesinos, con los transportadores, con todos los gremios que han tenido que parar y se han encontrado con la indiferencia de quienes deberían sentarse a dialogar con ellos para buscar soluciones.
Necesitamos un presidente que no pretenda tapar la criminalidad y la inseguridad rampante en Colombia, con un discurso en el que invita a ignorar los hechos, por miedo a perseguir a los responsables de atrocidades. Uno que atienda las necesidades de los cafeteros, para que su producto pueda competir a nivel internacional y posicionarse de nuevo. Un gobierno que se preocupe por incentivar al campesino, para que la riqueza agrícola de nuestro país pueda realmente ser despensa para otros lugares del mundo.
¿Qué esperanza pueden tener los habitantes de zonas rurales donde hay riesgos naturales, cuando existe dinero desbordante para mantener a las Farc pero no para atender a las víctimas de la violencia y de los desastres naturales? Las prioridad del próximo gobierno debe ser propender por el bienestar de los colombianos honestos, recuperando la seguridad en las ciudades, el campo y las vías. Reduciendo impuestos para que haya mayor capacidad adquisitiva, para que los empresarios puedan formalizar empleos y así sacar de la crisis a tantas familias que sufren por la reforma tributaria. Con ello vendrá la inversión, la tecnología y el desarrollo.
El mensaje debe ser esperanza, no ignorar la realidad nacional, como sugiere Santos. La prioridad no son los criminales impunes, sino la ciudadanía segura.
