Llegaron las elecciones regionales
En el 2015, justo para esta misma fecha, publicamos un artículo que se tituló Elecciones antes que La Habana, comentando la muerte causada por las autoridades nacionales del delincuente alias Megateo; hecho frente al cual el mismo presidente Juan Manuel Santos manifestó que su poder se había consolidado gracias a alianzas con la banda de las Farc (su frente 33), el Clan Usuga, las mafias italiana y mexicana y, la banda del Eln, todas organizaciones criminales aupadas y arropadas por el narcotráfico. El Presidente se refirió al personaje como un delincuente de la peor ralea.
Llegan nuevamente las elecciones territoriales a Colombia. Gracias especialmente a la reforma constitucional del año 1986 escogemos a alcaldes, gobernadores, concejales y diputados. Es nuestro derecho al voto y a escoger libremente. Es decir, vamos a poder manifestar qué estamos pensando para el desarrollo regional y con quiénes queremos hacerlo.
Casi siempre hemos abogado para que los ciudadanos voten, lo hagan libremente y lo hagan por los que mejor pueden gobernar. Nos equivocamos. Hay que estimular y exhortar a todos a votar pero por quienes sean buenas personas, buenos ciudadanos, buenos seres humanos, por quienes son legales y abogan por la legalidad.
Necesitamos humanos que hayan comprobado en su vida privada y pública que son buenos. Es decir, que hacen el bien, se comportan bien y evitan el mal.
No votemos por quienes han robado o sobre quienes han recaído sospechas de robar, de hacer trampa, de esquivar la ley; no votemos por quienes han estado en el poder mucho tiempo (son inútiles y no son capaces de trabajar en sus profesiones u oficios para sostenerse); no votemos por quienes han sido multados o sancionados disciplinariamente, penalmente o fiscalmente; no voten por el que maltrata a su cónyuge, maltrata a sus hijos y/o vecinos, por quien no mantiene adecuadamente a su familia; preferiblemente no voten por quien no cree en la ética y no la aplica coherentemente; no lo hagan por quien viola el espacio público, por quien presta servicios o hace explotaciones comerciales ilícitamente; tampoco lo haga por quien no paga sus deudas y mucho menos debe los impuestos (¡coherencia!); no se le ocurra votar por quien ha asesinado, extorsionado o secuestrado o ha apoyado grupos delincuenciales, ya decíamos, coherencia para rechazar el mal; no voten por quien ha promovido la violencia; no voten por el que se ha enriquecido estando en el poder; no vote por el que critica pero no propone soluciones prácticas y de bien común; no vote por el que promete pero no se compromete; no vote por el que ofrece puestos o contratos y no obras de beneficio común. Votemos por los buenos de corazón.
