Libertad y Orden
¡Qué hermosas y dicientes palabras que enmarcan el derrotero de Colombia en nuestro escudo nacional! Mejor lema no se hubiera podido escoger para trazar nuestro itinerario republicano y democrático. Sólo las dos palabras unidas en forma paralela son la garantía de una madura democracia. Sin embargo, ¡cuán lejos estamos de conjugarlas simultáneamente! Una libertad sin orden, es un libertinaje en donde reina la ley de la jungla: sálvese quien pueda. Es la ley del más fuerte. Muchos defensores de la libertad son los más tiranos y anárquicos. Les choca el orden, pero en llegando al poder, imponen un orden soportado en sus caprichos mezquinos y masacran cualquier intento de disenso. El lema de la revolución francesa: ¡Libertad! ¡Fraternidad! ¡Igualdad!; hizo correr ríos de sangre por la república francesa. Una libertad que no respete los derechos del otro, es una arbitrariedad, para decir lo menos. Los límites de su libertad, son los derechos de los otros. ¡Qué hermosa libertad cuando permite una alegre convivencia en medio de la pluralidad! Si hay algo que debe caracterizar al hombre libre es el respeto a la dignidad del otro. Toda persona merece el más profundo respeto. Sus ideas, sus proyectos, defiéndalos, sin imponerlos a los otros. No es partiendo de la dictadura del proletariado, derramando sangre, como se llega al ideal socialista. El fin no justifica los medios, no podemos llegar al “paraíso comunista” masacrando las creencias y las ideas de los contrarios. La época de bárbaras naciones, parecía que estaba ya superada; sin embargo, ¡oh sorpresa! Aparecen unos fundamentalismos religiosos y políticos más cruentos y crueles que los que creíamos haber superado. Seguimos alimentando la intolerancia; aparecen nuevos dogmas y los nuevos enfoques culturales se van imponiendo arrasando todo lo que se ponga por delante. Hoy hay muchas dictaduras camufladas de democracia. Bendita libertad cuando respeta las diferencias de los otros. Igual, un orden sin libertad es nefasto. No se puede imponer un orden, acudiendo a la fuerza de las armas; el poder de las armas es transitorio, así lo ha demostrado la historia. Hoy, tantas masacres que vivimos al interior y exterior del país, nos causan horror. ¡Imposible que el ser humano siga cometiendo tantas atrocidades! Siendo estudiante en Europa, visité más de un campo de concentración nazi: salí mudo y triste. ¡No podía creer que el hombre hubiese podido haber sido tan cruel! No cabe en mi mente que un ser humano sea más caníbal que la bestia más feroz de la jungla. Ha habido y hay mostros en la humanidad, que no entiendo cómo pueden llamarse humanos. El orden es consecuencia de la aceptación y el cumplimiento der unas reglas de convivencia. Quien no las acepte, debe irse a vivir sólo, para vivir de acuerdo con sus mezquinos caprichos. Infortunadamente, con frecuencia, mientras más alta sea la tapia, mejores son los vecinos. Uno no entiende cómo puedan mantenerse en el poder tantos tiranos. Como demócrata que soy, espero que no vaya a padecer nuestra patria una dictadura de partido; que el libre juego de la búsqueda del poder, esté marcado por el respeto a las libertades de los demás.
+ Froilán, obispo de Neiva
