Opinión/ Creado el: 2020-08-15 01:22
Las violaciones de la Corte
Por Jorge Eliseo Cabrera Caicedo
Reitero mi opinión personal sobre el auto de detención preventiva al expresidente de la República Álvaro Uribe Vélez en el sentido de no corresponder a criterios en derecho, sino meramente políticos. Sin embargo, considero oportuno resumir lo expresado por el jurista Jaime Enrique Granados en relación a la violación de principios y derechos jurídicos consagrados en la Constitución de Colombia, al ordenar su detención, a saber:
- Presunción de inocencia. Durante los dos y medio años que lleva el proceso, el expresidente ha cumplido todos los llamados de la justicia y se ha evidenciado su voluntad de colaborar con la investigación. Su detención no tiene nada de preventiva si no de vengativa.
- Investigación integral y objetiva. En más de 22.000 interceptaciones no existe una sola prueba de hablar con testigos ni de ofrecer beneficios. La Corte abrió investigación contra Uribe de la denuncia de Iván Cepeda un día después de haberla presentado. Nunca fue escuchado en versión libre.
- Exclusión de la prueba ilícita e ilegal. El Magistrado Barceló investigó al Expresidente sin tener competencia para ello porque le correspondía a la Sala de Instrucción. Fue “chuzado por error”.
- Derecho a interrogar los testigos de cargo. No se permitió escuchar a testigos que afirmaron haber recibido ofrecimientos de Iván Cepeda: Mancuso, el Tuso Sierra, Manoleche. No se ha permitido interrogar a Juan Guillermo Monsalve, a su esposa Deyanira Gómez y a Carlos Eduardo López “Caliche”. Tampoco se ha tenido acceso a los celulares y computadores incautados a Monsalve.
- Inviolabilidad de comunicaciones abogado- cliente. Se avaló la escucha y valoración de conversaciones entre el investigado y su cliente y las de un periodista con su fuente. Hubo una sistemática filtración de apartes del proceso a periodistas, generando desinformación.
- Imparcialidad. Se compulsaron copias contra varios testigos a favor del expresidente, intimidándolos de antemano, y no a testigos como Carlos Enrique Vélez.
