miércoles, 08 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2018-10-20 01:56

Las vías de hecho

Escrito por: Redacción Diario del Huila | octubre 20 de 2018

Por: Luis Humberto Tovar Trujillo

Se está volviendo parte de la cotidianidad nuestra, como en otros tiempos, ante los oídos sordos de algunos gobiernos, de acudir a las vías de hecho, desconociendo el derecho.

Ese desconocimiento, deliberado o no, o por incapacidad del gobernante, o por esa actitud torticera de engañar a los ciudadanos, como estrategia mediática para administrar los asuntos del estado, entre otras muchas razones, conduce a que las personas respetuosas de la institucionalidad, pierdan su confianza en el gobernante, y quienes están destinados aberrantemente a acudir, por cultura, a la estrategia, de siempre utilizar estas vías de hecho, con violencia incluida, para interrumpir el acontecer normal de la sociedad, causando traumatismos indeseables en todos los órdenes.

Poco importa que con estos procedimientos se vulneren derechos de otros, o se perjudique a personas que nada tienen que ver con la reclamación; es la primacía del interés individual y del desprecio del bien común, requisito indispensable de la convivencia ciudadana.

Campesinos bloqueando vías, igual los taxistas, vendedores ambulantes discutiendo la usurpación del espacio público, hasta los habitantes de la calle impidiendo se acabe la distribución de droga en su espacio delincuencial.

Cada vez es mas claro, que la economía requiere para su buen funcionamiento de instituciones fuertes y sólidas, de un estado de derecho donde impere la ley a raja tabla, y cada uno de los ciudadanos tenga la garantía de que sus derechos serán respetados, pero también tenga la certeza de que no puede irrespetar impunemente los derechos de los demás.

Ya fastidian quienes promueven y realizan esta clase de actuaciones, con discursos veintejulieros, y por estos días las universidades públicas, y hasta privadas, que incluyen en ultima instancia a profesores de colegios, que ya es normal, exigiendo recursos, que antes se los hurtaron, y en un mes con un país destrozado se exige el retorno a la normalidad de las finanzas de ese sector, pese al silencio sepulcral de otros tiempos.

Miremos el sector si es ejemplo de calidad y transparencia, o estaremos ad portas de una cristiana sepultura.

Frente a todo esto, hay dos posibles caminos; el de negociarlo todo, que seria un alimento a las vías de hecho como mecanismo demostrativo para obtener resultados, en un gobierno pusilánime, o el de restablecer el imperio de la ley, como han hecho exitosamente algunas autoridades, casos de las alcaldías de Bogotá y Cali con los desalojos.

Si se quiere defender el interés publico no se puede negociar la ley.

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