miércoles, 08 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2018-07-08 06:54 - Última actualización: 2018-07-08 06:54

Las trampas en la academia

Escrito por: German Alfonso López Daza
 | julio 08 de 2018

El reciente episodio de fraude en el proceso de admisión para el ingreso a la Universidad del Magdalena por parte de un cartel de intelectuales que cobraba 24 millones por cada examen suplantado, pone sobre el tapete las trampas que se realizan en las universidades, no solo por parte de estudiantes sino de profesores.

En la vida académica se vienen abriendo ingeniosas modalidades de artificios bajo el ropaje de lo que debería ser un ejemplo de transparencia y ética. En efecto, son muchas las formas que se han creado para idear nuevos tipos de fraude, que van desde el simple engaño en los exámenes, el plagio de trabajos escritos y la contratación de tesis, hasta artimañas más sofisticadas como la que acaba de descubrir la Fiscalía General de la Nación, en donde se involucra a estudiantes sobresalientes, algunos de ellos del programa “Ser Pilo Paga”.

La cultura del atajo y del todo vale ha permeado la vida académica en muchas de sus esferas: para ingresar a la universidad, aprobar exámenes, obtener posgrados, aumentar salarios y adquirir prestigio por la vía fácil.

De un lado, el plagio en la vida universitaria se ha convertido en un enorme problema, pues la facilidad de acceder a información en la internet se convierte en una tentación para algunos estudiantes y docentes que usan esta gran herramienta para descargar artículos o investigaciones ajenas y presentarlas como propias.

Por otra parte, el denominado “carrusel de las publicaciones” se ha vuelto una práctica muy común en las universidades. Consiste en incluir en un libro o artículo de investigación a alguien que no trabajó en la publicación. Y qué decir de los docentes que hacen doctorados en universidades extranjeras de garaje pagando altas sumas de dinero todo, con tal de ganar aumentos salariales.

Estas y otras formas de hacerle trampa al sistema son muy recurrentes en el mundo académico, en donde debería primar la excelencia y la transparencia como valores esenciales. La academia requiere cambios estructurales por parte de sus integrantes pues si así actúa la “intelligentsia” o élite intelectual, ¿Qué se podrá esperar del resto de la sociedad?

(*Dir. Grupo Nuevas Visiones del Derecho – USCO).