Las mujeres siguen siendo las victimas
La violencia física contra las mujeres es un flagelo que obliga a que toda la sociedad se movilice. Tenemos un gran compromiso para que en el departamento se transforme el sombrío panorama que actualmente muestran las cifras de homicidios de personas del género femenino. Es colosal el reto. No podemos permitir que se siga incrementando los asesinatos de estos seres inermes, por lo cual resulta inaplazable y urgente el accionar de toda la sociedad para frenar esta barbarie.
A pesar de que tenemos una sociedad bastante polarizada, es responsabilidad de todos, parar estos horrendos crímenes. Si algo debe unir a todos los actores de la vida pública, es la convicción de que todos tenemos que aportar, todo lo que esté a nuestro alcance para detener un flagelo que no cede. Esta Casa Editorial, expresaba el día anterior, que de acuerdo con lo expresado por el comandante del Departamento de Policía Huila, Juan Restrepo Moscoso, en lo corrido del año han sido asesinadas 11 mujeres, de los cuales dos están catalogados como feminicidios. El último caso ocurrió en Campoalegre.
Permanente los medios de comunicación están difundiendo estos casos violentos que están aterrorizando a la sociedad huilense. Lastimosamente, los feminicidios en nuestro país están lejos de acabarse. Al término del primer mes de 2019, hubo 13 en Colombia. Esto quiere decir que aproximadamente cada dos días mataron a una mujer en nuestro país.
Es lamentable que algunos homicidios, son provocados por menores de edad, especialmente los tres que han ocurrido en los últimos 10 días en el centro del departamento.
Pero es indignante que cada vez que se presenten casos como éstos, se esté normalizando una ruta pasiva de la sociedad colombiana. El informe de Medicina Legal revelado recientemente contiene estadísticas que no pueden dejar dormir tranquilo a nadie y que ha sido divulgado ampliamente por los medios de comunicación a nivel nacional. Lo ocurrido durante los primeros cuatro meses de este año, se deja ver una situación crítica. Diariamente, 59 menores son víctimas de violencia sexual. Y si este dato aterra, saber que el 70 por ciento de ellos están entre los 5 y los 14 años.
Es inaplazable la tarea de atenuar estas cifras de vergüenza. Liberar a las mujeres y menores de la violencia, debe ser una política de Estado en un contexto de integralidad y transectorialidad, alejada de la retórica cortoplacista. Lo anterior es motivo de rechazo y de indignación.
