miércoles, 08 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2018-12-17 12:43

Las mujeres no llegamos en paracaídas

Escrito por: Redacción Diario del Huila | diciembre 17 de 2018

Por: Cielo Ortiz 

Estos días, en que tanto se habla de participación de las mujeres en los asuntos públicos, me motiva una reflexión que va más allá del enfoque diferencial de género, tan de moda actualmente.

No porque no esté de acuerdo con la participación de la mujer en lo público o en la política. Al contrario: lo promuevo, pero no porque necesitemos que nos lo cedan o regalen.

La mujer debe participar activamente en todos los sectores de la sociedad porque se lo ha ganado. La igualdad de derechos fue el primer paso, el que nos abrió la puerta a estudiar, a elegir, a prepararnos para nuevos desafíos. Estamos listas y lo estamos demostrando. La historia está llena de ejemplos como Rebecca Latimer Felton, que en 1922 se convirtió en la primera senadora de los Estados Unidos o Margaret Thatcher, que en 1979 se convirtió en la primera mujer en asumir como Primera Ministra de Gran Bretaña. Para no ir tan lejos, hace apenas 44 años Argentina tuvo la primera mujer presidenta de un país en el mundo.

En el Siglo XX las mujeres empezamos a asumir nuevos roles. Nos convertimos en policías, abogadas, veterinarias, inspectoras, militares, astronautas y jueces. Nos ganamos una nueva posición con trabajo, voluntad e inteligencia, no llegamos a estos puestos en paracaídas. Y hoy con capacidades, audacia y valores, seguimos reivindicando nuestra importancia en la sociedad y en la familia.

Al comienzo se pensaba que las mujeres debían actuar como hombres para poder triunfar, hoy somos aceptadas por lo que aportamos y somos capaces de hacer. Prima nuestro trabajo, también porque el mundo ha evolucionado y cada vez más, las personas son valoradas por su intelecto, capacidad de asimilar el conocimiento y creatividad.

Las leyes de cuotas y de cremallera son importantes para reconocer el papel de la mujer, pero no dejan de ser un reconocimiento insuficiente.

Llegamos a estos espacios porque podemos desarrollar el trabajo de la misma manera y con la misma eficacia que un hombre. Las cuotas políticas significan menospreciar la valía de la mujer: automáticamente nos dan un lugar por ley, y no porque nos esforcemos en las empresas, en los cargos públicos o en la participación política.

Esa no es la finalidad de la lucha de la mujer desde comienzos del siglo pasado, porque nuestra lucha por lograr la equidad es para que se abran espacios reales donde demostremos nuestro valor y podamos desarrollar nuestro potencial.

Por eso, creo más en la educación, en las oportunidades laborales y en el esfuerzo, que en las concesiones. Es la única manera de construir la sociedad incluyente que queremos.


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