Las modificaciones al acuerdo
Por Luis Humberto Tovar Trujillo
Durante la semana que termina hubo mucha expectativa sobre lo que los amigos de la paz Santos Timochenko decían que, si se modificaba, como en efecto sucedió sobre la JEP, justicia redentora para la guerrilla y no para las fuerzas militares.
Ese mano a mano que le gano el uribismo y la alianza por Colombia, que fue la que llevo a Iván Duque y Martha Lucia a la presidencia, por imperativo del pueblo colombiano, en dos oportunidades, primero en el plebiscito y luego en las recientes elecciones presidenciales, y en cumplimiento de ese mandato, por respeto a la legalidad, se procedió a esa modificación que se sintetiza en dos partes.
Primero, ante la reiterada y persistente actitud de Santos de favorecer los intereses de Santrich en cuanto a la extradición se refiere, haciendo todas las maniobras posibles para evitarla, y a fe que lo logró dejándole ese entuerto al Presidente Duque, que lo va a hacer, porque así lo manifestó, y adicionalmente porque entiende que la dicha extradición es valida por ser un narcoterrorista y haber cometido los delitos que se le imputan, desde luego, con posterioridad a la firma del llamado negocio jurídico con objeto ilícito.
Y lo segundo, porque liberó de la presencia de las fuerzas armadas de acudir a la JEP, quienes defendieron la patria por muchos años, quienes actuaron por razón de su oficio y en cumplimiento de la constitución y la ley, utilizando la confesión forzada para castigarlos, es una clara demostración de la desconfianza que generan esta clase de tribunales de la inquisición, aborto completo de las instituciones nuestras, porque nunca nació a la vida jurídica, se evito que eso sucediera, por la forma irregular como se llegó a ella.
Quienes siguen con el cuento peregrino de que se acabo la paz, son los mismos guerrilleros y la cupula misma, que son incapaces de volver al monte, por su estado de senectud, ya que quedaron acostumbrado a ese estado vegetativo de cinco años de negociaciones, contra el querer del pueblo colombiano que así lo manifestó.
Ya probaron el licor y los tabacos cubanos, y la vida de placer en la Isla, difícil es si es que les alcanza la vida para retornar a las aventuras de la juventud.
El chantaje del gobierno Santos, sus aliados y algunos dementes que deambulan por las ciudades en épocas de tumulto, promueven las vías de hecho.
