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Opinión/ Creado el: 2019-03-30 03:46 - Última actualización: 2019-03-30 03:46

Las metas en la deforestación

Escrito por: Álvaro Hernando Cardona González
 | marzo 30 de 2019

Existe gran presión al Congreso de la República para que modifique la meta de deforestación del Plan Nacional de Desarrollo 2018-2022 “Pacto por Colombia, pacto por la equidad”, propuesta por el gobierno y que actualmente debate. La razón de ello es que la que aparece en la propuesta no plantea reducir el número de hectáreas deforestadas sino mantenerlo constante durante los próximos cuatro años. De ser así, el país perdería alrededor de 800.000 hectáreas de bosques durante ese lapso. Otro argumento es que esa meta, de lograrse, contradice el Acuerdo de París, el compromiso adquirido de deforestación neta cero en la Amazonia al 2020, y algunos alcances de la sentencia de la Corte Suprema STC-4360 de 2018 que declara a la Amazonia como un “sujeto de derechos” y por tanto con especial protección.

El Gobierno por su parte sostiene que las tasas de deforestación han crecido tanto, que en realidad con la tendencia actual, su meta es una disminución. Por esto, parte de una línea base del 23% en tasa de deforestación, por lo que la meta planteada para el cuatrienio será del 0%. Todos están de acuerdo que es insostenible seguir con la tendencia de hectáreas deforestadas medidas entre 2016 y 2017, cuando se pasó de 178.597 hectáreas a 219.973 taladas. El PND 2014-2018 del gobierno anterior, propuso llegar a un máximo de 90.000 hectáreas deforestadas al año y sólo logró que aumentaran más de tres veces eso. De ahí que los opositores del proyecto actual proponen que otra vez se fije la tasa-meta en 90.000 hectáreas.

Desde este espacio insistimos que los debates ambientales son los que menos pueden politizarse. Hay que ser realistas para enfrentar los problemas, y muchísimo más, estos. Por eso no estamos de acuerdo con las dos posiciones. El debate se hace sobre la meta y no sobre los mecanismos para lograrla. La deforestación, tiene por principal causa los narco-cultivos y la ganadería. Vale mencionar que es fácil relativamente monitorear las áreas forestales y las áreas que disminuyen su cobertura vegetal. Por tanto es también relativamente fácil organizar brigadas combinadas de fiscales, fuerzas de la Policía y/o Ejército, autoridades catastrales y agrarias, para “caer” en un predio y verificar titularidad del predio, legalidad del aprovechamiento forestal y usos; en ese orden. También es fácil dejar identificado el predio, tomar medidas preventivas sobre él y hacerle el monitoreo satelital. Es vergonzoso realmente que podamos monitorear áreas deforestadas, por tanto identificarlas, y el Estado tácitamente acepte que no es capaz de poner coto a estos ilícitos. En el ámbito ambiental también debe rechazarse la falta de autoridad, esto es imponiendo la justicia.


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