miércoles, 01 de abril de 2026
Opinión/ Creado el: 2020-05-08 03:06

Las Fuerzas Militares en el ojo del huracán

Escrito por: Ernesto Cardoso Camacho
 | mayo 08 de 2020

La revista Semana ha publicado con gran despliegue un nuevo escándalo relacionado con presuntos seguimientos y elaboración de perfiles de personajes de la política opositores del actual gobierno; periodistas nacionales y extranjeros; y del señor Vivanco, Director de Human Rights Watch; entre otros, señalando como presuntos responsables a oficiales que realizan las labores misionales de la inteligencia militar.

La reacción del presidente Duque y del ministro de la Defensa no se hizo esperar. El primero censuró fuertemente las presuntas irregularidades y anunció que exigirá de las autoridades judiciales respectivas investigaciones y sanciones ejemplares; mientras que el segundo, procedió a suspender en el servicio a un General y 10 oficiales, sin revelar sus nombres. Un procedimiento que resulta a todas luces inusual y que por lo tanto ha generado desconcierto y expectativa.

Cabe recordar que éste es un nuevo episodio de varios que han ocurrido en los últimos años y de los cuales ha sido casi siempre la revista Semana el medio periodístico que los ha sacado a la luz pública, generalmente relacionándolos con los llamados “ falsos positivos” y con actos de corrupción interna. Es un hecho cierto, por ser público y notorio que con tales publicaciones la revista, dirigida por el hijo de Enrique Santos, hermano del expresidente Santos, es decir, su sobrino; han generado la victimización política del expresidente Uribe y del uribismo al señalarlos como promotores del paramilitarismo, de amigos de la guerra y enemigos de la paz.

Al respecto conviene recordar también que Semana, así como la gran mayoría de los medios escritos, radiales y televisivos; promovieron en forma acuciosa y entusiasta el proceso de negociación de la Habana y su consecuente Acuerdo de Paz, a cambio de ingentes apoyos económicos distribuidos desde la presidencia, cifra que ahora se ha conocido, superó los DOS BILLONES DE PESOS, mermelada que alcanzó su cúspide para apoyar el SÍ del plebiscito con el resultado ampliamente conocido.

A propósito, debe recordarse que dicha negociación así como el Acuerdo rechazado por el pueblo, pero incorporado espúreamente a la Constitución mediante proposición aprobada en el Congreso por los aliados de Santos, e inexplicablemente avalada por la Corte; ha constituido sin duda alguna, la mayor polarización política e ideológica de la historia reciente, la cual ha generado al interior de las fuerzas militares y en particular del Ejército; una profunda división en sus filas que explica, en buena medida, los escándalos que la revista publica de tanto en tanto, sin que tampoco se pueda desconocer, en honor a la verdad, que los actos de corrupción en la contratación han sido por desgracia, recurrentes.

Existe otra evidencia incontrastable y ella tiene que ver con que, como consecuencia del Acuerdo y por la comprensible pero no justificable exigencia de las Farc; la creación de la JEP como jurisdicción especial para juzgar a excombatientes y militares implicados en delitos de lesa humanidad, colocó en pie de igualdad a quienes combatieron ferozmente la legitimidad institucional del Estado con quienes la defendían en ejercicio de su deber constitucional, decisión jurídica y política inaceptable que como era de esperarse nunca será aceptada de buena gana por el estamento militar.

En estas circunstancias, para la revista Semana siempre será conveniente publicar de cuando en cuando estas ”investigaciones periodísticas “ para colocar en el ojo del huracán a las fuerzas militares, pretendiendo con ello deslegitimarlas a costa de causarle un enorme daño a la estabilidad institucional, pues es imposible negar que la tradición civilista del Ejército Colombiano constituye el gran soporte de nuestro sistema democrático y por ello, no es gratuito que mantenga, a pesar de ello, el mayor apoyo de la opinión pública entre todas las instituciones del Estado.