Las Fuerzas Militares
A escasos 30 días para que se cumplan 200 años de la gesta libertadora que vio nacer al Ejército de Colombia, ese glorioso sol de Boyacá, como dice el himno del soldado, hoy se ve opacado en medio de escándalos de corrupción.
Estos hechos, enlodan la imagen de una de las instituciones públicas con mayor prestigio entre la gente. Claro, existen antecedentes como los falsos positivos que han hecho bastante daño dentro de la institución, pero no se puede negar que en dos siglos de historia, las fuerzas militares han sido sinónimo de profesionalismo, valentía, y apego a la constitución.
No es coincidencia que en la larga y sangrienta historia de dictaduras militares que se dieron en la Suramérica del Siglo XX, el único país que no padeció una fuera Colombia. Claro, algunos podrán disentir y decir que el General Rojas Pinilla lo fue, no obstante, lo que se dio fue mas un vació de poder.
Volviendo a la actualidad, es precisamente por ese alto estima en que se encuentra el Ejército, que no puede existir ningún tipo de consideración con actos de corrupción dentro de la institución.
Si somos realistas, el sector militar es propenso a que su interior se corrompa. Régimen de contratación propio, sistema de mando que tiene a la disciplina y el “hacer sin preguntar” altamente arraigado entre las tropas y la administración casi que exclusiva de las armas de fuego.
Precisamente, el tema de los salvaconductos ha sido el detonante de este nuevo escándalo, ya que los trámites respecto al uso y porte de armas, deben recibir el visto bueno de autoridades militares, y lo grave del caso es que hasta dónde se sabe, muchos de estos permisos le han sido otorgados a miembros de peligrosas bandas mafiosas que han ingresado con la anuencia de algunas manzanas podridas armamento para avivar el fuego de la guerra en los sectores más apartados y necesitados del país.
Como si esto no fuera suficiente, se ha llamado a calificar servicios, a un coronel por servirle de escolta personal a un reconocido capo mafioso. ¡Lo que faltaba!
Lo que se concluye finalmente con esta punta de iceberg, es que el dinero y la corrupción, no conoce de rangos ni de soles, estrellas o galones, corroe hasta las instituciones más respetadas y disciplinadas del país.
