martes, 31 de marzo de 2026
Opinión/ Creado el: 2020-09-12 01:23

LAS FALACIAS DEL ACUERDO

Escrito por: Ernesto Cardoso Camacho
 | septiembre 12 de 2020

POR ERNESTO CARDOSO CAMACHO

Es relevante que los hechos presentados en estos días, cuando estamos por cumplir los primeros 4 años del plebiscito donde la mayoría del pueblo colombiano, en desarrollo de su poder soberano rechazó el Acuerdo Final de Paz suscrito entre Santos y las Farc; la violencia, el narcotráfico, y la minería criminal estén generando un gran desafío a la seguridad democrática e institucional del Estado colombiano.

El sistemático asesinato individual y grupal de ciudadanos y de líderes sociales ubicados en las áreas geográficas donde existen las mayores áreas sembradas en coca y marihuana, así como en los corredores estratégicos donde se transportan para su exportación; en donde al parecer, según las autoridades, la disputa por el lucrativo negocio entre dos carteles mexicanos y el inusitado crecimiento en bolsa del precio del oro, constituyen el combustible que alimenta tales factores de violencia e inseguridad.

Y como si aquello fuese poco, el regreso a la actividad política del expresidente Santos, faltando una vez más a su palabra; y el inicio de los debates electorales del 2022 donde el protagonismo de los sectores de izquierda liderados por Petro, el Polo y los Verdes, así como el oportunismo de Gaviria y Vargas Lleras; completan el panorama de incertidumbre y confusión que constituyen el mejor caldo de cultivo para la anarquía y el desorden.

Por lo anterior no es gratuito lo que acaba de ocurrir la semana pasada. Se reúnen de cierta manera clandestina Santos, su exministro Cristo- alfíl del samperismo- Cepeda,Timochenko y quienes conforman la cúpula de su organización que ofician de senadores gracias al Acuerdo. Afirman como explicación, que lo hacen con el fin de articular acciones políticas para defender la paz, dizque amenazada por las omisiones del gobierno Duque en relación con los compromisos asumidos por el Estado colombiano.

Cabe aquí recordar la frase de Santos reproducida por los medios, según la cual, las protestas sociales estaban congeladas por la pandemia pero pronto arreciarán. Y como dicen en el argot popular, “ tiene boca de chivo ” , pues según lo ocurrido anoche en Bogotá y otras ciudades del país, se activaron las protestas, pero ellas no tuvieron motivación social sino vandalismo puro y duro, con el pretexto del exceso injustificado de la autoridad policial. Esa es la anarquía que promoverán para “defender la paz“. Los colombianos quedamos pues notificados de lo que ocurrirá en los próximos meses.

Sin embargo, no debemos perder de vista que de manera simultánea  Timochenko y sus secuaces comparecieron a la JEP y en forma cínica, irresponsable y desafiante; niegan que hubiesen incurrido de manera sistemática en los delitos atroces de reclutamiento forzado de menores, violaciones y abortos; hechos que no requerirían prueba judicial alguna dado que fueron notorios durante más de 3 décadas.

Es inevitable afirmar con suficiente ilustración que varios elementos esenciales de lo acordado entre Santos y las Farc, con la complacencia de Gaviria, Samper, Vargas Lleras y la oficialidad del conservatismo de entonces; con el aval de la Corte Constitucional y organismos de la burocracia internacional, han terminado siendo una falacia.

Es incuestionable que 4 años después, no han declarado la verdad, no han sido juzgados, no han reparado a las víctimas, no han entregado las rutas y actores principales del narcotráfico, en fin, le han hecho conejo a la paz y a la sociedad colombiana que con generosidad les ha dado curules gratis, financiamiento estatal a su actividad política, y otras gabelas, solo a cambio de su aparente desmovilización.

Son ellos mismos y sus patrocinadores políticos quienes están haciendo trizas los acuerdos.