jueves, 02 de abril de 2026
Opinión/ Creado el: 2020-02-21 02:05

Las circunstancias del poder

Escrito por: Ernesto Cardoso Camacho
 | febrero 21 de 2020

Las democracias modernas vienen padeciendo grandes dificultades que amenazan su legitimidad política; las que se manifiestang en la imperativa necesidad de atender los más esenciales derechos fundamentales de la ciudadanía; en cuanto que el ejercicio del poder político se concentra en círculos cerrados que profundizan la desigualdad; agrandan las brechas sociales; incrementan la falta de credibilidad y confianza en el ejercicio político;  generan frustración en las nuevas generaciones; y los escándalos de corrupción son el pan de cada día.

Ya es incontrovertible que el uso masivo de las redes sociales ha modificado la forma en que los ciudadanos expresan abiertamente sus emociones, sentimientos, creencias y tendencias ideológicas, reduciendo ostensiblemente la influencia de los medios de comunicación por la inmediatez con que circulan las noticias, muchas veces tergiversadas o manipuladas por los particulares intereses de sus dueños.

En este contexto, las relaciones de los medios con quienes acceden al ejercicio del poder cada vez serán más conflictivas, dado que las pautas publicitarias originadas en los organismos del Estado son cuantiosas y soportan buena parte de la estabilidad económica de los medios; quedando así en evidencia, la amenaza latente a la independencia crítica y a la autonomía del ejercicio periodístico como principal garantía del control social sobre quienes detentan el poder político.

No obstante, también es evidente que, en algunos casos, por desgracia, los medios abusan de su poder pretendiendo chantajear al gobernante, hecho que hace muy difícil distinguir cuando se transgrede la obligación ética del periodista o del medio en su relación con la gestión del gobernante.

Recientemente hemos observado claros y contundentes ejemplos de como se ha venido deteriorando dicha relación tanto en el nivel nacional como regional y local. Mientras tanto, el uso de las redes se masifica al punto que la verdad es la gran sacrificada, auspiciando la incertidumbre, la confusión y la anarquía.

Lo que viene ocurriendo en el caso particular del alcalde Gorky con el Diario La Nación está llegando a niveles inadmisibles. El centro de la discordia lo constituye sin duda la presunta o aparente enfermedad que aqueja al alcalde, hecho que por sí mismo trasciende las esferas de la privacidad dado que es un caso de interés público. La pregunta obligada es ¿quién dice la verdad y cómo demostrarlo? Los huilenses y neivanos tenemos derecho a conocerla.

Cambiando de tercio, el escándalo que ha rodeado la insubsistencia del director de la Agencia Nacional de Hidrocarburos-ANH- por decisión del presidente Duque y a instancias del enfrentamiento de aquél con la ministra de Minas; es otro episodio que revela las circunstancias del poder. Las informaciones de los medios indican que constituye un grave episodio político que reflejaría la evidente tensión que existe entre los uribistas clase A y altos funcionarios matriculados en el santismo,

Al parecer, tal episodio podría consolidar una ruptura definitiva entre los uribistas que apoyan incondicionalmente al presidente Duque con quienes le censuran su ausencia de firmeza en otorgar la representación política que se merecen quienes lo ayudaron a elegir, precisamente en duro enfrentamiento con el santismo que gobernó durante 8 años desconociendo por completo a los seguidores del expresidente Uribe.

Lo cierto es que una eventual fractura al interior del partido de gobierno acabaría por agravar la escasa gobernabilidad que ha tenido hasta ahora el presidente Duque, con serias consecuencias institucionales para el país.