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Opinión/ Creado el: 2019-11-23 04:47

Las cacerolas

Escrito por: Redacción Diario del Huila | noviembre 23 de 2019

Por María del Carmen Jiménez

El sonido de las cacerolas se empezó a escuchar con fuerza en la noche del 21 de noviembre como expresión y grito de un pueblo que despierta ante tanta injusticia y desgobierno. De manera espontánea en balcones y calles de algunas ciudades de nuestro país,   cacerola en mano, hombres y mujeres de bien se manifestaron en apoyo a la  jornada de protesta pacífica realizada durante el día.  La cacerola  es un instrumento que todos pueden tocar, se convierte así  en un elemento de empatía, en ideal de equidad, de reparación,  de paz, de solidaridad con el otro  frente a la inequidad  y la indiferencia del estado. Sin duda la inteligencia social en Colombia despertó,  empezó a construir  colectivos capaces de caminar   juntos para expresar  su inconformidad y descontento.

Vendrán seguramente muchas noches y días con conciertos  de  cacerolas en el marco de la protesta colombiana originada, entre otras causas , por el desempleo, la ausencia de oportunidades para los jóvenes, el  colapsado e ineficiente sistema de salud, los graves problemas de financiación de la educación pública,   la violación de los derechos humanos evidenciados en  crímenes sistemáticos  de líderes y lideresas sociales e indígenas, la inequidad  que ha convertido a Colombia en el segundo país más desigual de América Latina, la negligencia del actual gobierno  en la implementación de los Acuerdos de Paz y los anuncios de una reforma laboral y pensional antipopulares para favorecer los intereses de los grupos financieros .

No le funcionaron  al  gobierno y su partido  las amenazas, los fantasmas y nuevos enemigos que crearon como el foro de Sao Paulo  para generar miedos,  para  deslegitimar y estigmatizar la protesta del 21 de noviembre.  La inmensa mayoría de  quienes participamos de esta jornada entendimos que es un derecho constitucional legítimo y  se demostró respeto al estado social de derecho,  convicción democrática  y espíritu pacífico.

 Inteligente  la posición  de líderes de la marcha en Bogotá; que, según información del  periódico El Tiempo, al descubrir que dos policías  vestidos de civil infiltrados  en la manifestación ,  les solicitaron con respeto  los acompañaran  si esa era  la orden que habían recibido pero vestidos con su uniforme.  Reprochable e inaceptable la actitud  de  una reducida minoría que, al concluir  las movilizaciones  en algunos lugares del país,  actuaron con vandalismo. Esto no podrá empañar ni eclipsar  las multitudinarias movilizaciones que se expresaron organizada y pacíficamente.

En estas jornadas hablaron los colombianos y colombianas. Se sintió el clamor nacional por el cambio en democracia.  Ahora el gobierno del Doctor Duque  tiene la palabra. Puede dar un timonazo y corregir el rumbo de su gestión.  Implementar  de verdad  el diálogo social como lo planteó en su alocución, porque hasta ahora solo ha sido un enunciado.