Las ambulancias, urgencias y el puente tuerto
A propósito del puente de la calle 16 sobre la quebrada la Toma de Neiva que fue exaltado por la multinacional cementera Cemex, es pertinente subrayarle una falencia que quizá nadie se ha atrevido a señalar.
No hay duda de que la obra es de incalculable valor arquitectónico para la ciudad, pero da la impresión que fallaron sus diseñadores porque no aumentaron los carriles.
Aunque lo más importante para destacar aquí, es que no le dejaron una entrada expedita a urgencias del Hospital General de Neiva, y allí se pueden perder vidas humanas por esta causa.
En cualquier vehículo se tienen que dar varias vueltas para entrar a la sala de urgencias, solo se puede ingresar directamente por la avenida La toma, si viene del centro de la ciudad.
Del Norte, del Oriente y del Sur hay que dar vueltas y vueltas, porque inclusive la puerta frontal del hospital es la salida a la calle novena.
Y como algo curioso, la única avenida de ingreso es la avenida 16 y es contravía.
Es decir es una locura que nadie entiende, y en pocas palabras el hospital quedó embolletado, no ciego sino tuerto.
Nadie lo había dicho por temor a una pelotera con el alcalde Rodrigo Lara Sánchez, con sus funcionarios, sus contratistas o con algún retribuido miembro del incensario municipal.
La semana pasada una ambulancia que venía de un municipio cuyo conductor no conocía la ruta tuvo que para bajarse y preguntar para ingresar a urgencias.
Llegaba con una persona que requería de atención médica esencial y para entregarlo al centro asistencial tardó unos 8 minutos más de lo calculado.
Antes de construir el viaducto, que ostentosamente le llaman intercambiador vial sin serlo, pese a los trancones, un vehículo ingresaba a urgencias sin traumatismos por cualquiera de los cuatro puntos cardinales de Neiva.
Si ahora se requiere ingresar con un enfermo o un herido a urgencias deben transitarse entre 500 o 600 metros más por varias manzanas del barrio Altico o por debajo del puente y las vías adyacentes que paradójicamente todas, menos una, tienen sentido contrario.
Aquí los amigos del alcalde dirán pero ese tema no tiene importancia. Si lo tiene, porque se trata de salvar vidas humanas y en el ordenamiento jurídico el derecho la vida es inviolable y es una obligación primaria de las autoridades proteger a todas las personas.
Por algo hay que darle la vía a la ambulancia, la misma ruta del desfile San Pedro fue desplazada de la carrera séptima varias años atrás para no entorpecer la entrada a las clínicas y, miren que casualidad, el alcalde de Neiva es médico y como tal es garante de la vida y no ha visto semejante falla.
Más bien se dedicó a prevalecer un premio entregado por una cementera extranjera, que exalta a sus compradores de cemento o concreto, porque tampoco lo adquirieron a los empresarios en Neiva, como debiera ser para fortalecer la economía local
Ojo que este premio no fue entregado por la Sociedad Colombiana de Ingenieros, ni la de ingenieros estructurales, sino por un proveedor de concreto, por lo altos volúmenes que adquirieron para la obra, que es distinto.
La multinacional cementera mejicana Cemex exaltó premió el puente de la calle 16, como lo mejor de la arquitectura y la construcción en Colombia.
El puente quedó bien hecho no ha duda, pero es un puente normal que agiliza el tráfico de la 16, y no es un intercambiador vial como le señalan para llamar la atención.
El mismo gerente del hospital Jesús Antonio Castro, se quejó de esta falla que afecta la normal atención de pacientes graves, y aunque no responsabilizó a nadie en particular, pidió una solución inmediata.
A este puente le han puesto más política que intervención técnica, otro error, no pintaron las barandas con la pintura amarillo de estándar internacional, más bien le pusieron el azul conservador de la vicepresidenta Marta Lucia que vino a su inauguración.
Por algo algunos con sorna ahora llaman el puente tuerto, porque no tiene sino una entrada al hospital.
