Las alianzas de la política tradicional… para seguir en lo mismo
Por: Manuel Macías Arango
En época electoral, los lobos se disfrazan de ovejas para ser elegidos y comerse durante cuatro o más años el erario, condenando al pueblo a la miseria, el subdesarrollo y la mendicidad. Para ellos no hay dique moral, ético o legal que los contenga. Su ambición desmedida por el poder y el dinero es tal, que, sin vergüenza alguna, se unen con el mismísimo diablo, con tal de seguir enquistados en el gobierno, bien sea en su propia piel o en cuerpo ajeno. La política tradicional y el clientelismo son el combustible de la corrupción y esta, el de la pobreza, la falta de oportunidades y el atraso en el que vivimos sumergidos en el Huila.
Por esto, no causa sorpresa ni asombro los nuevos respaldos y avales que se han fraguado entre los políticos tradicionales, uniéndose los archienemigos en empresas electoreras, auspiciados y financiados por los mismos, con las mismas artimañas, para hacer lo mismo. Ayer se abrazaban y vitoreaban, no por superar las rivalidades y rencillas que pudieron dejar campañas anteriores, sino celebrando y acordando cómo será la repartija. Ese es el “modus operandi” de la politiquería que ha manejado al Huila históricamente, la subasta de avales y respaldos para repartirse el poder, el presupuesto y los puestos, de llegar a ser mandatarios, cuyo único interés es el propio, mezquino y egoísta, alejado de las necesidades del pueblo y alimentado, eso sí, a costillas de los impuestos de los huilenses.
¿Qué se puede esperar de estas alianzas? Nada bueno, seguro. Menos por menos sólo da más en la ley matemática de los signos, en ningún otro escenario o situación. Lo repito y digo con firmeza, claridad y contundencia: el departamento del Huila NO va bien, los resultados negativos de la gestión pública realizada saltan a la vista; los casos de corrupción pululan en diferentes esferas de lo público y se propagan como un cáncer en metástasis.
El resultado final de esta amalgama de respaldos y avales, tanto de las alianzas electoreras de esta semana, y de las que vendrán, de seguro, en las otras campañas que también encarnan la política tradicional y el clientelismo, será el continuismo, enfocado en la sumisión del departamento y sus habitantes, en el pan nuestro de cada día, el atraso económico, las necesidades básicas insatisfechas, los paros campesinos y de caficultores, los municipios sin agua potable, y ahora, para rematar, el departamento incomunicado por el debacle de las vías en Gigante, Garzón, Pericongo, Colombia.
Tenemos la oportunidad histórica de rectificar el camino y orientar al Huila hacia un futuro mejor para todos. Debemos decirle a la clase política tradicional que estamos hastiados de sus triquiñuelas, del atraso al que nos condenaron y de la corrupción que nos carcome, “NO MÁS”, “YA BASTA”, es el grito que debe sentirse en las urnas este octubre. No se puede seguir premiando a los verdugos y victimarios del pueblo y alcahueteando sus fétidas alianzas y componendas. Llegó el momento de dar el paso adelante, todos, y generar la ruptura con el continuismo de los mismos con las mismas para lo mismo.
