miércoles, 08 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2018-11-28 01:19

Las afugias de la reforma tributaria

Escrito por: Editorial | noviembre 28 de 2018

El tortuoso trámite que ha tenido el trámite legislativo de la Ley de Financiamiento que busca modificar la estructura tributaria del país, ha tenido altibajos por el ambiente negativo que ha presentado dicha iniciativa gubernamental por parte de los sectores de las bancadas del Congreso de la República. Desde que fue presentado el proyecto de Ley por el Ministro de Hacienda, Tomás Carrasquilla, se encendieron las alarmas y el descontento popular no se hizo esperar. La forma alcabalera para buscar nuevas fuentes de recursos para equilibrar el déficit de 14 billones de pesos, puede ser nefasta para la producción y el consumo nacional. Y no es cierto que la sociedad colombiana no hubiera tenido suficiente pedagogía sobre este esperpento tributario.

Ahora, los voceros del gobierno del parlamento colombiano han tomado la decisión de echar atrás una decisión que se habían pactado el día anterior en la búsqueda de las fuentes de financiamiento de la crisis fiscal. En medio de la tensa situación que se vive en el marco del estudio y redacción de la ponencia de esta Ley, las comisiones de ponentes que trabajan con el gobierno nacional, en una mesa para buscar una concertación y realizar los ajustes a esta iniciativa gubernamental para realizar la ponencia, fue rechazado el ítem que más recursos aportaría: la limitación al IVA descontable hasta en un 90% por ciento. Es indispensable expresar que solamente el 10% restante que no podrían descontar las empresas, aportaría el 50% aproximadamente de los recursos totales de la Ley de Financiamiento.

Por esta medida, el Gobierno aspiraba a recibir 6 billones de pesos, de los 13,7 billones que ya se habían incluido en la fórmula para cubrir el faltante del presupuesto del 2019. Nace una duda. ¿Qué intereses priman por esta decisión, que el día anterior habían pactado? ¿Se seguirán defendiendo los intereses de los conglomerados económicos? Esta actitud tomada es muy controvertible, cuando se buscaba no gravar la canasta familiar. Los colombianos no somos tontos, ni brutos como nos quieren hacer ver algunos servidores públicos del alto gobierno. Los resultados de estas marrullerías, es el creciente descontento popular que se ha generado durante el último mes y que se ha traducido con el anuncio de paros cívicos, parálisis de las actividades académicas en la educación superior del país y por consiguiente en los bajos niveles de popularidad del actual presidente de la República. Todavía es tiempo para corregir estos entuertos tributarios para recuperar la imagen desgastada del primer mandatario de los colombianos.  

 


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