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Opinión/ Creado el: 2020-07-07 04:50

Lapidando la niñez

Escrito por: Redacción Diario del Huila | julio 07 de 2020

Por:Néstor Pérez Gasca

nestorperezabogado@gmail.com

En Puerto Alegría (Garzón) aconteció la semana pasada una espantosa tragedia (feminicidio) tan indignante que una sociedad como la nuestra no está obligada a soportar, el actuar sociópata de esta “bestia”, Sebastián Mieles Betín, nos deja grandes incógnitas de los secretos intrínsecos que acompañan a cierto grupo de “depredadores” humanos, que con su actuar nos recuerdan que no es claro el origen común de la maldad humana que algunos han llamado el “factor oscuro de la personalidad”.

Tal vez faltan estudios criminológicos más rigurosos respecto de estos seres que ejecutan conductas totalmente reprochables y espantosas, más aún en tratándose de actos en contra de los niños, personas incapaces, sujetos de especial protección constitucional. Con esos sucesos perversos, no solo se agreden los niños, sino también nuestro futuro, se está lapidando quizás los más hermoso de la niñez que es la inocencia, aquella reacción infantil que refleja la sorpresa, la ilusión, la imaginación, su limpia y maravillosa manera de ver las cosas. Historias como estas las hemos vivido con nuestros hijos todos los padres del mundo, porque los niños son así de maravillosos y especiales.

Como ciudadano, padre y defensor de los derechos de muchos incapaces y desposeídos, con una colosal vergüenza y con el corazón arrugado, le ofrezco disculpas a todos los niños y niñas que ha sido agraviados por cualquier desgraciado que les haya causado algún daño, y lo hago porque esto significa que seguimos fallado como sociedad, el deber de cuidar la niñez no solamente es del resorte de los padres, también como miembros del “grupo social” es nuestro deber imperioso ser solidarios con los que representan “el futuro”, nuestro futuro. Recuerden que los Homo Sapiens evolucionamos gracias a que los hijos nacidos en la manada no eran vistos como hijos de los progenitores -sino del grupo- por eso cuando un niño de aquella época sufría la orfandad, no estaba condenado a desaparecer y esto precisamente ayudó a que la especie no desapareciera.

 Por último, gracias a los medios de comunicación hemos evidenciado que  no son hechos aislados el abuso sistemático contra la niñez, desde personas “insignes”, ricos, pobres, militares, enfermos etc. Pareciera que ningún sector se salva de agraviar la niñez. Y mientras tanto me pregunto: ¿Qué he hecho yo? ¿Qué ha hecho esta sociedad para evitar estos casos? ¿Seguiremos como espectadores viendo cómo nos arrebatan nuestro mayor tesoro?