viernes, 10 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2017-09-17 01:24

La violación del derecho a la salud

Escrito por: German Alfonso López Daza
 | septiembre 17 de 2017

Sorprende el cinismo y la ineficacia de la Superintendencia de Salud frente a la sistemática vulneración del derecho a la salud por cuenta de la EPS Medimás, que sin ninguna consecuencia legal, ha violado los derechos a la salud y a la vida de un buen número de afiliados.

En efecto, la Procuraduría General de la nación y en Neiva la Personería Municipal han advertido sobre la reiterada transgresión del derecho fundamental a la salud de los usuarios que actualmente tiene Medimás. El Ministerio Público tiene un registro de más de 10 mil quejas y la Personería de Neiva cuenta con más de 100 casos denunciados, lo que refleja el caos y la imprevisión al momento de asumir la administración de más de 5 millones de afiliados.

El abuso de esta nueva entidad administradora llega al punto de desconocer las tutelas y los servicios autorizados por Cafesalud, la cual hizo traslado de sus afiliados y con ello, de todos los procedimientos, tratamientos y autorizaciones.

La acción de tutela, que ha sido convertida en un procedimiento administrativo más para reclamar el derecho a la salud, es desconocida por el nuevo operador el cual está exigiendo en muchos casos que se presente nuevamente la acción.

Ni la famosa ley estatutaria de salud que sancionó el Presidente Santos con la falsa promesa que ahora sí se protegería este derecho, ha servido para evitar el maltrato a los usuarios y la violación de la dignidad humana al momento de exigir un derecho que está constitucionalmente consagrado y por el que se está pagando un costo bastante alto.

Desde la entrada en funcionamiento de la perversa Ley 100 de 1993, la Superintendencia de Salud no ha demostrado que sirve para algo, más que para albergar una burocracia parásita que solo mira impávida el maltrato al ciudadano del común.

El panorama es desalentador pues ni siquiera las acciones de tutela, ni los incidentes de desacato, ni las amenazas de arresto en contra de los violadores del derecho a la salud han servido para evitar que las EPS continúen pisoteando los derechos de los colombianos. No queda más que acudir a la camándula cuando tengamos algún quebranto de salud. (*Dir. Grupo Nuevas Visiones del Derecho – USCO).


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