viernes, 03 de abril de 2026
Opinión/ Creado el: 2019-09-15 01:05

La tragedia del soldado

Escrito por: Aníbal Charry González
 | septiembre 15 de 2019

Recientemente El Tiempo publicó una crónica sobre la tragedia que vive actualmente Salvador Galindo, un paisano nuestro de origen campesino oriundo del municipio de Palermo,  que como él mismo lo dijera, soñó siempre con ser soldado de grandes gestas en este país signado por la tragedia de la guerra, y que después de haberle servido  con verdadera vocación  a la patria en el batallón Diosas del Chairá donde resultó gravemente herido en el año 2009, ahora se encuentra en estado cuadripléjico tirado en una cama desde hace 10 años, lamentándose del abandono del Estado indolente y de los mismos militares y gobernantes que antes “sacaban pecho ante el arrojo y valentía de su compañía”.

Y es que no podía ser mayor la tragedia del valiente  soldado huilense, que es la misma que viven muchos otros en toda Colombia víctimas de la guerra atroz, que algunos dirigentes políticos guerreristas de escritorio que por supuesto no le ponen la humanidad ni la de sus hijos  a las balas de la confrontación fratricida, quisiera que regresara para mantener su vigencia política; que ahora,  además de soportarla estoicamente  por el estado de postración en que se encuentra, ha tenido y tiene que reclamarle al Estado por medio de tutelas y sentencias judiciales como han tenido que hacer muchos otros soldados para que les  presten la asistencia médica que debían prestarles solícitamente por sus sacrificados servicios a esta patria  corrupta y violenta.

Porque esta es la desgraciada suerte de Salvador, que es necesario replicar textualmente de la crónica de marras para que podamos entender la magnitud de su desdicha como soldado por las consecuencias atroces de la guerra. “No puede valerse por sí mismo, la fuerza de los dedos solo le da para teclear el celular y alimentarse con una cuchara. Su compañera desde que eran muy jóvenes lo baña, lo alista para subirlo a la silla de ruedas donde no aguanta más de tres horas, cuatro  a lo sumo; le cambien dos veces al día el pañal y tres las sondas, lo acompaña a las citas médicas. Y pone tutelas. Porque pañales, silla de ruedas, sondas silla de baño, dos escasas horas de rehabilitación semanales, solo lo lograron con una sentencia judicial de por medio”.

La situación dramática de nuestro paisano campesino, nos impele a reflexionar sobre las consecuencia de la guerra para que el grueso de la ciudadanía que queremos la paz, nos mantengamos en el empeño de consolidarla, en contravía de quienes quieren continuarla para seguir reinando en  beneficio de las oligarquías sobre la sangre ajena de los humildes hijos de los campesinos como Salvador Galindo, que son las víctimas reales de este concierto de muerte y destrucción, que después terminan abandonados por el mismo establecimiento indolente incitador de la violencia.

Todo lo que pide nuestro soldado en estos momentos de su inenarrable tragedia ante el abandono del Estado, es que se solidarice con él para que pueda montar un negocio en su casa  y mantenerse con su familia. Ojalá en esta tierra guerrerista se le responda a su clamor como mínima retribución a su sacrificio.